Lazos
de amistad entre Guadalajara y Oaxaca
Rutilio
Godínez es un hombre de Tataltepec,
una de las comunidades indígenas de Oaxaca,
que espera ansiosamente
los 15 días en los que alumnos y profesores del Campus
Guadalajara llegarán a brindarle sus conocimientos.
Rutilio
ha aprendido a confiar, a entender que las personas de las
comunidades indígenas tienen mucho que aprender y,
sobre todo, mucho que enseñar; le alegra darse cuenta,
con la presencia de los estudiantes en
su comunidad, de que no están olvidados y de que
pueden crearse lazos de amistad.
El
número de horas dedicadas
a ayudar a sociedades marginadas de Oaxaca puede contarse
y convertirse en una estadística, pero el número
en sí, es algo frío y poco emotivo. Pensar,
en cambio, en los logros que se alcanzan
mediante estas horas nos llevará a entender mejor
el significado de estas 40 mil 480 horas de servicio social.
Una
de las actividades a las que el Campus Guadalajara presta
más atención es a la ayuda de los
más necesitados. Dirigidos hacia ese propósito,
alumnos y profesores llevan a cabo diversos proyectos, semestre
tras semestre. Uno de ellos es el denominado “Proyecto
Oaxaca” que consiste en visitar las comunidades
marginadas de este estado. Durante este año se realizaron
cinco viajes.
En
las visitas que se hacen a dichas comunidades, los alumnos
y profesores del Tecnológico de Monterrey imparten
cursos de economía, contabilidad, computación
y administración, entre otros; y apoyan
a sus habitantes en actividades productivas como
la cría de conejos, el cultivo de hortalizas, la
carpintería y la confección de ropa. También
se acompaña a las familias en el corte de
chile, mango, elote, jamaica, piña y café.
En estas visitas, comparten casa y alimento con los miembros
de la comunidad durante los días de estancia.
Dinora
Cuevas, coordinadora de este proyecto, comenta
que en estos viajes no sólo descubren otras
realidades a los miembros de la comunidad visitada,
sino que ellos mismos -alumnos y profesores - aprenden
y se benefician del contacto con los habitantes de esos
grupos humanos.
Afortunadamente,
los profesores y alumnos del Campus Guadalajara han encontrado
una gran aceptación de parte de
las comunidades indígenas oaxaqueñas y tienen
la satisfacción de atestiguar que la participación
de los indígenas en las actividades que se les ofrecen
es cada vez más activa y comprometida.
El
esfuerzo que se ha puesto en este proyecto ha logrado el
apoyo decidido de diversas organizaciones y asociaciones
civiles con quienes se colabora, con la intención
de llegar a más comunidades.
Quienes
dirigen y participan en el Proyecto Oaxaca están
conscientes de lo mucho que falta por hacer. Las actividades
se revisan semestre tras semestre para mejorar el
proceso de intervención en estas comunidades,
determinar cómo se puede medir el impacto del trabajo
realizado, reforzar la formación de los alumnos
y, sobre todo, hacer que la comunidad indígena se
sienta bien con la presencia de este grupo de voluntarios.
Una
de las mayores satisfacciones que han tenido
quienes dirigen este proyecto es la forma en que
han respondido los profesores y el personal administrativo
de diversas áreas del Tecnológico de Monterrey,
quienes, generosamente han brindado su tiempo y experiencia.