23 DE ENERO DE 2009 | NO. 77 | AÑO V

(De Izq. a Der.) Jerónimo Navarrete, Braulio Olivares y Vicente Noguez, miembros del Grupo Ciudadanía Universitaria.

 
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Para ser un líder ciudadano no se necesita dinero

Jerónimo Navarrete tiene 25 años y acaba de graduarse como Ingeniero en Electrónica y Comunicaciones. Sin embargo aún no se ha ido del Tecnológico de Monterrey. Impulsor de 3 proyectos desde el Grupo Ciudadanía Universitaria (GESCUN) del que fue presidente y que está haciendo impacto en su comunidad, invitó a cientos de estudiantes de los Grupos Estudiantiles, a salir de las fronteras de sus campus y sumar esfuerzos. Les pidió ofrecer su entusiasmo y dedicación a la solución de problemas ciudadanos suspendidos por gobiernos locales por falta de recursos. Entusiasmo y dedicación, solo eso… Jerónimo y su Grupo, al que continúa apoyando, tienen estos dos recursos como moneda de cambio y con ella compran problemas y están listos para ayudar a resolverlos.

Todo empezó cuando Jerónimo fue Presidente del Grupo Ciudadanía Universitaria -uno de los más de 85 Grupos Estudiantiles del Tecnológico de Monterrey que existen tan solo en el Campus Querétaro- buscaron necesidades que atender en su comunidad. El cómo ayudar, ya lo sabían: contagiar su entusiasmo, dedicación a sus profesores y los de otras carreras para que tomaran como proyectos de sus clases lo que el Grupo encontrara para resolver.

“Buscamos cambiar la forma en que se interpreta el rol que cada quien juega. Creemos que el voluntariado no debe ser necesariamente una actividad independiente; es posible hacer lo cotidiano y ayudar”, comentó.

Y así asumieron dos tareas principales: contactar a la comunidad para detectar necesidades que pudieran ser solucionadas con de sus compañeros y profesores y detectar proyectos valiosos de alumnos y profesores con posibilidades de llevarse a la práctica.

El primer proyecto que decidieron iniciar, fue crear una barra de cereal que aportara la cantidad de ácido fólico que cada mujer embarazada necesita en su dieta diaria, en especial, las de los estratos más desatendidos de la sociedad; el proyecto fue tomado por dos alumnas de la carrera de Ingeniero en Industrias Alimentarias y actualmente está en el laboratorio, aunque ya lo inscribieron al Programa Emprendedor.

Otro proyecto se derivó del plan del Municipio de Querétaro para apoyar a las personas con capacidades diferentes, en específico los débiles visuales y los ciegos, para que pudieran desplazarse libremente en el centro de la ciudad. El plan era colocar un dispositivo de bocinas en los semáforos para alertar sobre el momento para cruzar una calle sin peligro, y era demasiado costoso.

Así GESCUN tomó el proyecto y lo ofreció para su desarrollo a la materia de Microcontroladores, impartida por el doctor Alejandro Vega y dos equipos, quienes voluntariamente decidieron participar en el proyecto diseñando cada uno su versión de bocina. Ambos prototipos se presentaron al Municipio de Querétaro y eligieron el mejor. La bocina ya está lista y este año, ahora en la materia de Microcontroladores Avanzados, los alumnos trabajarán en la circuitería del semáforo sonoro.

Se trata pues de un clico interesante. Los ciudadanos se benefician y los alumnos adquirieren experiencia laboral de valor curricular y, aunque los proyectos de origen no tienen fines de lucro, -así se estableció la operación de GESCUN-, la opción está abierta para que, entregado el proyecto a la comunidad, se evalúe continuarlo en la Incubadora de Empresas.

Otro de los trabajos que están a punto de concluir en el Grupo, es un Código de Ética para la carrera de Ingeniero en Electrónica y Comunicaciones, será el primero en su tipo de México, y esperan que eventualmente lo adopten todos los campus del Tecnológico de Monterrey. Además, han extendido la invitación a profesores de carreras como Arquitectura, Ingeniero en Alimentos y Sistemas del Campus Querétaro a crear sus propios códigos.

Como estos proyectos, hay seguramente cientos más que esperan ser tomados por uno de los Grupos. Y por ello, el ahora Ingeniero, combina sus actividades profesionales con el apoyo al que fuera su Grupo. Por eso están desarrollando un sitio Web 2.0 que permita crear una verdadera red social de trabajo comunitario en el que todos los Grupos Estudiantiles del Tecnológico de Monterrey puedan compartir sus experiencias, proponer proyectos de sus comunidades y atenderlos.

Jerónimo decidió seguir colaborando con GESCUN, en compañía de otros EXATEC, y por eso, acudió al llamado del mensaje que de manera tradicional se da cada inicio de semestre por el Rector del Tecnológico de Monterrey, el doctor Rafael Rangel Sostmann y el doctor Carlos Mijares López, Vicerrector Académico.

Desde una sala ubicada en la Universidad Virtual en el Campus Monterrey, todas las pantallas de plasma mostraban a los alumnos y su entusiasmo por exponer los proyectos y eventos en los que están trabajando. Jerónimo se convirtió en la voz que llamó la atención por reflejar, explicando los proyectos del Grupo en el que estuvo, el sentido último de estas células en las que convergen juventud, entusiasmo, aprendizaje y deseo por hacer más por el país, sobre todo en esta época en las que muchos dicen que para hacer algo, es necesario todo.

El doctor Rafael Rangel Sostmann lo resume así: “Los Grupos Estudiantiles son la oportunidad para trabajar en equipo, para crecer como ciudadanos y para fortalecer la paciencia, el don de saber escuchar y la tolerancia. Trabajar con otros jóvenes de diferentes edades y carreras obliga a dejar de lado las diferencias y contriur a partir de un interés común. Lo ideal en la formación de todos los estudiantes es formar parte de alguno de estos grupos”. El llamado a participar se renueva al inicio de cada semestre y hoy está abierto para que más estudiantes, como Jerónimo Navarrete lo hiciera, lo atiendan.

Los Grupos Estudiantiles del Tecnológico de Monterrey

En los Grupos Estudiantiles los alumnos del Tecnológico de Monterrey se unen para emprender actividades que contribuyen a su formación integral, al desarrollo de su comunidad, a fomentar el aprecio a los valores culturales, históricos y sociales, así como incrementar su sentimiento de identidad y aprecio por su alma mater.

Simposiums, congresos, viajes, entre otros, son algunos de los eventos que se organizan, donde los alumnos conocen y desarrollan habilidades de liderazgo, creatividad, capacidad de organización y responsabilidad social.

Todos los alumnos pueden pertenecer a alguna asociación, así como formar su propio grupo estudiantil siempre buscando cumplir con la Misión y Estatutos del Tecnológico de Monterrey.

En 2008, la labor de los Grupos Estudiantiles se integró como parte del modelo para el Plan para el Mejoramiento de la Calidad del Aprendizaje (QEP) con el que se han establecido dos compromisos a lograr en la formación de los estudiantes del Tecnológico de Monterrey:

  • El aprendizaje de los estudiantes como algo fundamental en la misión de todas las instituciones de educación superior.
  • La mejora de la calidad de la educación superior.



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