Surgimiento y retos de la carrera de Licenciado en Administración de Empresas

Pablo Buitrón

Ideas diversas y creencias antagónicas se suceden a lo largo del tiempo e influyen en los usos, costumbres, aspiraciones e ideales de la humanidad. Así, cuando seguimos la historia de cualquier fenómeno de la cultura, observaremos no sólo la sofisticación de los procesos de la sociedad, no sólo se hacen más y más complejos los hechos que la determinan, sino también aparecen variantes en la concepción, conceptualización y valorización de los mismos. Vale la pena iniciar recordando la historia de la profesión de administración en México, entendiendo por profesión la posesión de conocimientos científicos, humanísticos o artísticos especializados, adquiridos por medio de un estudio formal, acreditado de alguna manera, y cuyo ejercicio público se hace a cambio de alguna remuneración. Con toda seguridad, en el mundo prehispánico existía ya la especialización, pero entonces los presupuestos del mundo y de la vida eran otros, de tal suerte que el empleo de los conocimientos y las habilidades especiales eran más bien una obligación social, cuyas remuneraciones se percibían también de carácter diferente.

Ya durante el virreinato, debido a la importancia otorgada por la corona para la obtención de divisas de las colonias americanas desde el siglo XVI, los puestos de administración y contabilidad se instalan ya plenamente como oficios clave en la burocracia gubernamental. El gobierno incrementó las facultades para recolectar los impuestos y administrar las finanzas, así como el número e importancia de los contadores en una variedad de oficinas e instituciones tales como: tributo, diezmo, cruzada, propios y arbitrios, tabaco, naipes, polvo, nieve, ayuntamientos, conventos, colegios y hospitales.

 

Evidente interés público en las Matemáticas

Aunque la actividad y el prestigio de estos administradores y contadores iban en ascenso, no parece que existieran requisitos académicos precisos para el ejercicio de la profesión, ni procedimientos formales de certificación. A finales del siglo XVIII, sin embargo, era evidente el interés del público en las matemáticas como preparación para la contaduría pública y privada.

Como dato curioso, pero al mismo tiempo indicativo de este aumento en la importancia de la contaduría que se nota hacia finales de siglo señalaré el "Quaderno de Quentas de doña María Luisa de Regules" escrito en 1770, en el cual se presentaban las lecciones de matemáticas para la contabilidad recibidas en clases particulares. El curso consistía de cinco meses de teoría y seis de práctica, acreditado por un notario, como útil "para poder obtener el cargo de contadora en algún convento".

Una novedad en la primera parte del siglo XIX fue la introducción de las carreras comerciales amparadas por títulos profesionales. El último año del régimen del Presidente Santa Anna vio la creación de una escuela especial de comercio en el Distrito Federal, cuyos profesores se encargaron de formar un reglamento interno donde se especificaban los requisitos con que deberían expedirse los títulos profesionales. No se sabe mucho de la historia de esta escuela ni del número de personas que lograron obtener título profesional, pero existe una convocatoria para la cátedra de derecho mercantil y marítimo en 1861, de la cual se infiere que la vida académica de esta institución continuó por lo menos hasta esa fecha.

 

Nacimiento de un gran número de escuelas de tipo comercial

Paralelamente, el norte del país vio el nacimiento de un gran número de escuelas de tipo comercial, pero no se tienen noticias de que desembocaran en un título profesional. Sin embargo, significaron un importante antecedente para las carreras de contador, economista y administrador de empresas de hoy día. Hace poco más de 100 años, a partir de la década de 1880, las entidades federativas se decidieron a organizar carreras comerciales. El Estado de México otorgaba un diploma, no un título de comerciante, una vez que el interesado se examinaba sobre las materias de dicha carrera durante dos horas. Jalisco ofrecía la carrera de contador o corredor en el Liceo de varones con duración de tres años. En el estado de Oaxaca la carrera de comercio se realizaba en ocho semestres y desde el primero se cursaban temas de contabilidad mercantil y operaciones de bolsa y cambio, su plan de estudios era entonces el más completo de todos.

Hacia 1940 la descentralización de la enseñanza superior avanzaba lentamente. Por ese entonces sólo existían siete universidades en provincia, casi todas fundadas en la década de los años veinte. En esos momentos la enseñanza superior en México se encontraba en un periodo de crisis.

En este contexto, en 1943, en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, surge el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, con el entonces sueño de lograr un nivel de excelencia en la preparación profesional. Conscientes de su responsabilidad para promover y alentar el desarrollo de la educación y la cultura, un grupo de empresarios, encabezados por Don Eugenio Garza Sada, aceptan el reto de actuar en consecuencia. Recordemos que la situación imperante en esos tiempos de la Segunda Guerra Mundial exigía la encomienda de formar buenos profesionistas, capaces, y con espíritu de servicio para impulsar el desarrollo económico de nuestra patria.

El Sistema Tecnológico de Monterrey ha alcanzado muchos logros importantes que sería largo enumerar, pero entre esos logros, destaca de manera fundamental el inicio de la carrera de Licenciado en Administración de Empresas; mérito no sólo dentro de México, sino para América Latina. La carrera era denominada en aquél entonces Administración de Negocios. Hoy en día, la carrera de Administración de Empresas se ofrece en casi todos sus campus. Destacadas instituciones académicas, como el ITAM, la Universidad Iberoamericana y la Universidad Nacional Autónoma de México incluyeron posteriormente entre sus programas de estudios esta carrera. Actualmente, más de 100 diferentes instituciones la ofrecen, bajo diferentes denominaciones y con diferentes enfoques y especialidades.

Pero la razón de ser y la justificación de la carrera de Administración de Empresas en la época actual aún está por redefinirse. Los tiempos que estamos viviendo en México hoy en día son tiempos de trabajo tesonero, de entrega y de profesionalismo, hoy más que nunca, se requiere de un profesionista que sea capaz de administrar.

Para la supervivencia y crecimiento de las organizaciones de cualquier tipo no es suficiente la intuición y el sentido común. Es necesario saber cómo (experiencia) y saber por qué (conocimiento) para poder conducir o dirigir.

Para los retos que plantea el medio ambiente y que significan eliminar la improvisación, la subjetividad, y la visión a corto plazo, nuestro país requiere de un profesionista que tenga una visión integral de las organizaciones, a fin de que pueda coordinar a las personas, a la tecnología y al capital, de la manera más eficaz, ya que la carrera se distingue de otras del área de negocios por su enfoque integral para evaluar, analizar y aplicar soluciones a las organizaciones.

 

Deben enfrentarse retos como la globalización

En el ambiente externo, el licenciado en administración debe estar preparado para enfrentar retos tales como la globalización, la evolución del mundo como un solo mercado en el que la competencia se encarniza, el inicio de una era de interdependencia, la división de un trabajo en el ámbito mundial y la consolidación de bloques comerciales. Además, deberá ser capaz de entender y desenvolverse en un ambiente de mayor democratización y apertura en países y empresas y deberá ser sensible a la importancia de la ecología y los ecosistemas en la conducción del negocio o compañía. Estos retos deberán estar presentes en la mente de los administradores de México y del mundo si no quieren quedarse atrás en la competencia que cada día es más intensa.

Por último, permítanme mencionar algunas habilidades y conocimientos que, en mi opinión, deberá poseer el licenciado en este nuevo entorno:

  • Tener una visión internacional de la administración, conociendo no sólo el entorno cultural, social, político y económico de nuestro país sino de otros países, con sus valores y culturas. Es por ello muy importante que maneje un idioma extranjero por lo menos.
  • Conocer los diferentes procesos de producción y estar familiarizado con los adelantos en la tecnología, deberá estar capacitado para manejar microcomputadoras como herramientas de apoyo para la toma de decisiones.
  • Reconocer y aplicar, no sólo en la empresa sino también en su vida personal, las herramientas y elementos de la filosofía de la calidad total, como medio y forma de vida para incrementar la productividad y la competitividad de las empresas mexicanas.
  • Poseer habilidades negociadoras buscando relaciones de ganar-ganar, concertando y al mismo tiempo, tener capacidad de liderazgo, comunicando, atrayendo y desarrollando. Para lograr ser líder deberá ser una persona coherente, creíble y congruente.
  • Tener capacidad y espíritu de servicio y tener una integridad y solidez personal a toda prueba.
  • Desarrollar la capacidad para aprender por sí mismo, siempre buscando nuevos caminos e ideas, investigando e innovando.
  • Intentar un cambio de enfoque y actitud hacia los recursos humanos o hacia lo que yo prefiero llamar "el elemento humano" que es la base fundamental de toda empresa.
  • Por último, deberá poseer la habilidad y el espíritu emprendedor. Y aquí permítanme regresar brevemente a los nombres de la carrera en el Tecnológico de Monterrey: Licenciatura en Administración de Negocios y Licenciatura en Administración de Empresas.

Y para enfatizar la razón del cambio es conveniente tener presente que normalmente las personas tienen la idea de que una empresa es necesariamente una institución dedicada en exclusiva a la venta de mercancías o servicios, estableciendo relaciones meramente de carácter mercantil. Sin embargo, buscando aquí y allá, he encontrado otros vocablos que ayudan a la compresión más amplia de esta palabra y que reflejan, mejor que muchas cuartillas, la idea central de lo que debe ser un Licenciado en Administración, un agente de cambio, porque éste debiera ser el sinónimo de la palabra empresa, el sinónimo de cambio, de eterno proceso de avance.

Por empresa también se entiende acción ardua, intento, designio, propuesta, proyecto, tentativa, plan, cruzada, campaña, gestión, agencia, decisión, empeño, esfuerzo, compañía, sociedad, negocio, explotación, obra, símbolo, tarea, meta, lema… esto parece una empresa de héroes, como se dice por ahí.

Y es curioso que se llame a una empresa de héroes a toda aquella acción que aparece como imposible de realizar ante los ojos de la gente común y corriente, pero cuando aparece el ser humano privilegiado que encuentra el logro de una empresa y por ello destaca entre los seres acostumbrados a la apatía, aparece el héroe de mil empresas, el verdadero agente de cambio que toda comunidad, todo país y en particular el nuestro, necesitan. Y este es el mayor reto y la mayor oportunidad del licenciado en Administración en México: el ser emprendedor, agente de cambio, como lo fueron en su momento los fundadores de esta carrera, para seguir construyendo un país del cual nuestros hijos puedan sentirse orgullosos.

Bibliografía utilizada:

  • Brown, R.G., Johnston, K.S. Pacioli on Accounting. New York:. McGraw-Hill, 1963.
  • El Colegio de México. Historia General de México. México: Harla, 1987.

 

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