La conquista de México vista por un agrónomo

 

Gabino de Alba

Aclaración pertinente

Lo del agrónomo obedece a mi formación profesional; no soy historiador, ni tan siquiera soy del campo de las humanidades. Mi formación está en el campo de la biología y es mi convicción que la Conquista es más que todo un fenómeno biológico, como trataré de mostrarlo más adelante en este escrito en los apartados que titulo: El aspecto microbiano y el aspecto genético.

También aclaro que, para mí, la historia es algo muy importante. Creo que tener una idea más o menos clara del pasado nos permite entender el presente, saber quiénes somos y porqué somos así. Saber y entender que las cosas fueron de tal o cual manera, nos puede permitir hacer un juicio del pasado y posiblemente llegar a la paz en el presente con nosotros mismos y con nuestros prójimos.

De toda nuestra historia ningún momento ha sido más conflictivo que la Conquista. Hablar de la Conquista es abrir viejas heridas y levantar tempestades; todo porque no hemos podido entender bien a bien qué fue lo que pasó. La visión de este hecho es siempre limitada a los aspectos militar, evangélico y cultural, ignorando por completo los aspectos microbiológicos y genéticos, muy lentos en su forma de actuar pero permanentes en su presencia, por lo que sus efectos fueron y siguen siendo de enorme trascendencia.

Por lo anterior, me atrevo a dar mi visión de la Conquista de México, explicando primero los tres aspectos a los que se limita su estudio -militar, religioso y cultural- para después explicar las implicaciones que tuvo la Conquista en los aspectos microbianos y genéticos, según la intención de este escrito.

Para esto, parto de dos principios fundamentales necesarios para tener una verdadera conquista: la conquista es general, ya que afecta a todos los aspectos culturales y biológicos de los conquistados. La conquista es irreversible, porque conquistados y conquistadores se funden en una nueva sociedad. Cuando estas dos condiciones no se dan, lo que tenemos es una ocupación militar, política y económica más o menos transitoria.

 

El aspecto militar

Este aspecto es necesario pero no suficiente para realizar una conquista; por lo regular, es el que ocurre primero, pudiendo ser precedido por la penetración económica y/o política.

Lo anterior lo podemos constatar en la "conquista" inglesa de la India y en la "conquista" europea de África. En ambos casos, los conquistados expulsaron a los conquistadores y en todo momento, el pueblo conquistado conservó su identidad biológica y muchísimo de su identidad cultural.

En el caso de México, el aspecto militar, como proceso de ocupación, fue más que todo un arreglo de cuentas entre pueblos indios, orientada, dirigida y complementada por españoles oportunistas. Por su imperialismo rapaz, los aztecas se habían ganado el rechazo de todos los pueblos vecinos, los cuales, al ver la oportunidad que les brindaban los españoles, no dudaron en luchar contra sus opresores.

El desempeño de Hernán Cortés fue sobresaliente en el aspecto militar, ya que demostró ser un buen capitán y, sobre todo, un gran político. Durante el proceso de ocupación, Cortés dominó el escenario; aún en la Noche Triste, lo que menos hizo fue sentarse a llorar al pie de un sabino; más bien, rompió el sitio, salvando a buena parte de su ejército, para llevarlo a la victoria en la batalla de Otumba siete días después de salir de Tenochtitlán.

En lo político, Cortés fue un verdadero maestro; a los tlaxcaltecas los transformó de enemigos en aliados, a los de Texcoco y Chalco se los ganó sin disparar un tiro. Supo manejar en provecho propio el sentimiento anti-azteca que dominaba en la región. Después de la toma de México Tenochtitlán, hizo todo lo posible por ganarse a los vencidos, uno de esos actos fue el establecer el nombre de México para la capital del nuevo país que estaba fundando y que llamó Reino de la Nueva España. (Es justo reconocer que el nombre de nuestro país se lo debemos a Hernán Cortés).

Desde el punto de vista militar, es interesante observar que los españoles hubieran tenido la guerra perdida si peleaban contra los indios debido a que eran unos cuantos cientos de españoles para enfrentar a muchos, pero muchos miles de indios. Mi respuesta es que la Conquista prevaleció porque la relación entre los pueblos indígenas era de mutua desconfianza. Así, la realización de la ocupación militar dio entrada a los otros aspectos, y el conjunto de ellos tuvo como resultado una verdadera conquista en donde conquistadores y conquistados se fundieron en una nueva cultura y un nuevo pueblo que integraron lo que hoy llamamos México.

 

El aspecto religioso

Dos ideas dominaban el pensamiento de los conquistadores: ganar la tierra para el rey y las almas para Dios. Lo hicieron a plenitud y rápido; en dos años (1519-1521) un puñado de españoles ganó para el rey más de 250 mil km2 con una población entre ocho y doce millones de almas.

Para los españoles, ganar las almas para Dios fue lento y fatigoso, pero seguro y permanente. No hay evidencia de que los indios se resistieran al cambio de religión como se resistieron los moros en España a cambiar del islamismo al catolicismo. En España, el cambio terminó en fracaso y no fue por la falta de tiempo, de 1492 a 1617, por 125 años, los frailes lucharon para cristianizar a un cuarto de millón de moros que se resistieron a lo largo de cinco generaciones; el resultado final fue mandarlos al norte de África a convivir con otros musulmanes.

En México, el resultado fue un sincretismo del paganismo indio con el catolicismo español. Vírgenes, Santos y Cristos crucificados sangrantes, vinieron a llenar el viejo panteón indio. La fe y la creencia no decayeron, tampoco la entrega a los viejos lugares de culto; el mejor ejemplo de todo esto es el culto a la Virgen de Guadalupe, el guadalupanismo vino a ser la primera expresión de nuestra nacionalidad.

El aspecto religioso sigue y complementa al militar, pero no hace la conquista. Un buen ejemplo es Filipinas; por 300 años fue ocupada militarmente por España y su población fue cambiada al catolicismo, pero los filipinos siguen siendo asiáticos, ellos no son un pueblo hispano como lo somos nosotros los mexicanos.

 

El aspecto cultural

De toda la cultura, nada tan importante como el idioma; si dos pueblos hablan el mismo idioma, son dos pueblos hermanos; si no, tienen que preocuparse por aprender el idioma del otro pueblo.

Conociendo la importancia del lenguaje y la comunicación, los españoles se preocuparon primero por conseguir traductores para comunicarse con los indígenas y terminaron aprendiendo estas lenguas para lograr sus propósitos de conquista, completando, así, el aspecto militar (a través de la ocupación) y el religioso (a través de la evangelización). Para los indios fue tan necesario como oportuno aprender de igual manera el español para poder participar en la nueva sociedad y nueva economía que se estaba formando. De España llegó un mundo diferente representado por equipo, tecnologías, animales de trabajo y de carne, y por otro lado, también una nueva concepción de la vida.

La vida cambió radicalmente: no más sacrificios humanos, no más guerras floridas. Hubo un fuerte dinamismo social que unió a los pueblos en una sociedad amplia y ordenada. En suma, una sociedad nueva en religión, idioma, gobierno, comercio, diseño de ciudades y tipo de casas con muebles, comodidades y productos que antes no existieron en América. Esta nueva sociedad iba más allá de ser una España trasplantada a suelo americano, se convirtió en una sociedad única y original, formada a través del sincretismo entre las culturas indígena e hispana.

El dinamismo social en la Nueva España desde la Conquista hasta la Independencia, fue mucho mayor que en Europa; sin embargo, hubo quienes se marginaron o al menos tardaron más en incorporarse.

La prueba de que todo esto fue y ha sido así, es que aquí estamos y así somos, el proceso se ha desarrollado durante 475 años a todo lo largo y ancho del país. El proceso no está terminado y continúa, y probablemente dure varios siglos más usando el mismo programa de desarrollo.

 

El aspecto microbiano

Para la gran mayoría, la Conquista evoca hombres cubiertos de hierro, unos empuñando espadas, otros montando caballos lanza en ristre y otros más disparando armas de fuego. A todo esto se le asigna un poder destructivo enorme; no obstante, los conquistadores en su mejor momento no llegaron a ser más de 1500 y tenían que enfrentar enemigos que los superaban en una relación de 10 a 1 o más. Por otro lado, las armas sólo se usaban a la hora del combate y de los dos años que comprende la conquista de los valles centrales, se combatió menos de un quinto del tiempo. Por lo anterior, puede concluirse que pocos conquistadores combatiendo poco tiempo con armas poco eficientes no pudieron causar mucho daño, pero el resultado verdadero de la Conquista fue trágico, ya que el 95 por ciento de la población india se perdió en menos de un siglo.

Las causas de esta pérdida poblacional no fueron sólo las armas o los trabajos a los que fueron sometidos los conquistados; la causa principal fueron los patógenos que dieron origen a terribles epidemias que provocaron enorme mortandad entre los indios.

El enfoque patogénico de la Conquista es diferente al enfoque militar. El español era portador de patógenos que fueron mortales para el indio, el contagio lo mismo se dio en la paz que en la guerra y lo más grave es que un indio contagiado podía pasar la enfermedad a otros muchos. Bastó un solo enfermo de viruela entre los españoles para contagiar y matar a cientos de miles de indios en la primera epidemia de 1520 a 1521.

Si tomamos en cuenta que los patógenos fueron llegando uno tras otro a lo largo de las décadas y que llegaban para quedarse y atacar, lo mismo en epidemias que en endemias, el daño que causaron fue desastroso.

Podemos esquematizar el fenómeno en la siguiente forma: cuando entran en contacto dos grupos de individuos ampliamente diferentes en cuanto a origen, cada grupo tiene sus propios patógenos con los que ha llegado a un equilibrio biológico desarrollando formas de tolerancia o de resistencia, la enfermedad transmitida será endémica para su grupo, matando a los que no tienen las formas (genes) de tolerancia. La epidemia surge cuando el patógeno pasa del grupo original al grupo extraño que no tiene los genes de tolerancia o resistencia para ese patógeno.

Este fue el caso de la primera epidemia de viruela, el primer enfermo fue un individuo del grupo español, los demás españoles resistieron al ataque del virus, pero los indios, que no tenían genes de resistencia al virus, enfermaron y murieron por cientos de miles. Por otra parte, los españoles demostraron mayor amplitud de tolerancia al ataque de patógenos de origen indio ya que no existe registro de epidemias entre los españoles.

Las repetidas epidemias –se registraron 16 en 82 años- de 1520 a 1602, alteraron por completo la relación poblacional. Para 1602, la población india se perdió en un 95 por ciento, mientras que la población española no había dejado de aumentar. Este proceso de alta mortalidad india frente a baja mortalidad hispana, aunada a la inmigración española, continuó por siglos hasta los años 30 del siglo XX, cuando se iniciaron fuertes programas de reingeniería sanitaria y medicina preventiva.

Este aspecto microbiano es el que define la Conquista, se desarrolló a lo largo de cuatrocientos años, incluidos los primeros cien años de vida independiente; el fenómeno biológico continua aún su curso, totalmente independiente de los hechos políticos.

En la aldea india poco importa si desde la Ciudad de México gobierna un virrey o un presidente, lo que importa es que llegó la viruela y mató a casi todos los niños, algunos jóvenes y muchos viejos, repitiéndose una vez más el ciclo de la epidemia como si fuera una maldición. En este aspecto, es interesante comparar a México con África negra; en ambos lugares llegaron los europeos con su cultura y sus enfermedades. En África, los negros resistieron las enfermedades, algo aprendieron de la cultura europea y un día echaron fuera a los europeos y se quedaron como dueños de su país. En México no fue así, los que hicieron la independencia formaban un pueblo nuevo, una mezcla profunda de indios y españoles en lo biológico y lo cultural.

Por otro lado, la mezcla biológica implicó el desarrollo del aspecto genético.

 

El aspecto genético

En esta etapa, los genes de indios y españoles se mezclaron para producir un nuevo pueblo, el pueblo mexicano. Este fenómeno de mezcla y remezcla de genes, de adaptación y selección natural, no ha terminado, está en proceso a todo lo largo y ancho de México.

En la sociedad novohispana había una escalera de categorías llamadas castas -indio, mestizo, castizo, español- por la cual una familia podía ascender por medio de matrimonios y entrega al trabajo. Esta sociedad novohispana no era igualitaria ni democrática. Sin embargo, a lo largo de la historia, la sociedad mexicana, ha logrado ampliar la apertura y acelerar el proceso de justicia social: ya no hay castas, todos somos iguales ante la ley y ante las oportunidades de educación y trabajo.

Esta mezcla y remezcla de genes indios y españoles dio como resultado fenómenos ecológicos y genéticos. Como fenómeno ecológico principal está la enorme superioridad adaptativa del mestizo: supera al indio porque de su padre español heredó los genes que le dan resistencia a las enfermedades; supera al español porque de su madre india heredó los genes que le dan buena digestión y asimilación de los alimentos nativos, tales como maíz, frijol, chile, calabaza, etc.

Entre los fenómenos genéticos destacan: la heterosis, el mestizo supera a sus progenitores en fecundidad y supervivencia. La retrocruza por línea materna: la mestiza casada con español pasa a la nueva generación, más hispánica, toda la herencia cromosómica y extracromosómica de adaptación al medio ambiente americano. La retrocruza por línea paterna: el mestizo casado con india hereda sus genes de resistencia a las enfermedades a la nueva generación más indiana.

La sociedad novohispana y la mexicana son un buen ejemplo de genética de poblaciones. A lo largo de casi cinco siglos, un intenso dinamismo genético se presenta en los tres grupos dominantes: indios, españoles y mestizos. En los indios hay mutaciones hacia genes de tolerancia a los patógenos, traídos por los españoles, si no hubiera sucedido esto, no habría sobrevivido un solo indio.

En los españoles (criollos), las mutaciones fueron hacia una adaptación a los alimentos nativos: maíz, frijol, chile, calabaza, productos que van desde el aguacate hasta el tomate, pasando por los nopalitos y los quelites. Si no hubiera sido por esos cambios genéticos en la élite criolla, la cocina mexicana sería totalmente diferente, sin ese uso culinario de los productos antes mencionados.

El grupo mestizo evolucionó más rápido que sus grupos progenitores hacia el equilibrio con el ecosistema dominado por las nuevas enfermedades; eso fue lo que le dio su enorme ventaja adaptativa que le permitió pasar a ser el grupo dominante en cosa de trescientos años, unas doce a quince generaciones. Este lapso, en términos de evolución biológica para humanos, es mucho muy breve.

El aspecto microbiano y genético conformaron y definieron la Conquista y la hicieron irreversible. Se formó un pueblo totalmente nuevo en lo genético y en lo cultural, no somos indios pero tampoco somos españoles, somos mexicanos. Este proceso que se inició en 1520 con la primera epidemia y las primeras relaciones sexuales entre indias y españoles, ha seguido sin interrupción a lo largo de siglos, está aquí con nosotros en el presente y continuará en las centurias por venir. La prueba de todo aquello es que así somos mexicanos y aquí estamos.

 

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