Historia de fuego
Anónimo
Había una vez un hombre que estaba contemplando las formas de operar de
la Naturaleza, y que descubrió, como consecuencia de su concentración y
aplicación, la manera de hacer fuego.
Este hombre se llamaba Nour. Decidió viajar de una comunidad a otra, mostrando
a la gente su descubrimiento.
Nour transmitió el secreto a muchos grupos de personas. Algunos sacaron
ventaja de este conocimiento. Otros, considerándolo peligroso, lo echaron
antes de tomarse el tiempo para entender cuán valioso les podía ser.
Finalmente, una tribu ante la cual realizó una demostración, reaccionó
con tan sorprendente pánico, que se abalanzaron sobre él y lo mataron, convencidos
de que era un demonio.
Pasaron cientos de años. La primera tribu que había aprendido el secreto
del fuego, lo reservó para sus sacerdotes, quienes permanecieron influyentes
y poderosos, mientras que la gente se congelaba. La segunda tribu olvidó
el arte de hacer fuego adorando, en cambio, los instrumentos para hacerlo.
La tercera, adoró una imagen de Nour, porque fue él quien se los había enseñado.
La cuarta conservó en sus leyendas la historia de cómo hacer fuego; algunos
las creían, otros no. La quinta comunidad realmente hizo uso del fuego,
esto hizo posible que ellos se calentaran, que cocinaran sus alimentos y
que manufacturaran toda clase de artículos útiles.
Después de muchísimos años, un hombre sabio y un pequeño grupo de sus discípulos
viajaban a través de los territorios de estas tribus.
Los discípulos estaban asombrados ante la variedad de rituales que encontraron,
y cada uno dijo a su maestro: - Pero todos estos procedimientos están, de
hecho, relacionados con hacer el fuego, y nada más. ¡Deberíamos reformar
a estas gentes!-.
El maestro dijo: - Muy bien, entonces comenzaremos una travesía, al final
de ella, aquéllos que sobrevivan conocerán los problemas reales y cómo aproximarse
a ellos-.
Cuando llegaron a la primera tribu, el grupo fue recibido hospitalariamente.
Los sacerdotes invitaron a los viajeros a su ceremonia religiosa de hacer
fuego. Cuando hubo terminado y hallándose la tribu en un estado de agitación
a causa del hecho que habían presenciado, el maestro dijo: - ¿Alguien desea
hablar?-.
El primer discípulo dijo: - Por la causa de la verdad me siento impulsado
a decir algo a esta gente -.
- Si tu deseas hacerlo, por tu cuenta y riesgo, puedes hacerlo -, dijo
el maestro.
Entonces, el discípulo se adelantó hacia el jefe tribal y sus sacerdotes
y dijo: - Yo puedo realizar el milagro que vosotros interpretáis como una
especial manifestación de deidad. Si hago tal cosa ¿aceptaréis haber estado
en un error por tantos años? -.
Pero los sacerdotes gritaron: - ¡Prendédlo! -. El hombre fue llevado fuera
y nunca se le volvió a ver.
Los viajeros se fueron al próximo territorio, donde la segunda tribu estaba
adorando los instrumentos para hacer el fuego. Nuevamente un discípulo se
ofreció para intentar hacer entrar en razón a la comunidad.
Con la autorización del maestro, dijo: - Pido permiso para hablaros como
a personas razonables. Vosotros estáis adorando los medios por lo que algo
puede ser hecho, ni siquiera la cosa en sí. De este modo impedís que su
utilidad entre en acción. Yo conozco la realidad que yace detrás de esta
ceremonia -.
Esta tribu estaba compuesta por gente más razonable pero aún así dijeron
al discípulo: - Tú eres bienvenido a nuestro medio como viajero y extranjero.
Pero como tal, ajeno a nuestra historia y costumbres, no puedes entender
lo que estamos haciendo. Cometes un error. Incluso es posible que estés
tratando de hacer desaparecer o alterar nuestra religión. Por eso nos negamos
a escucharte -.
Los viajeros continuaron su travesía. Al arribar al territorio de la tercera
tribu, encontraron delante de cada morada un ídolo que representaba a Nour,
el portador del fuego.
El tercer discípulo, dirigiéndose a los jefes de la tribu, dijo: - Este
ídolo representa a un hombre, el cual simboliza una capacidad que puede
ser utilizada -.
- Puede ser así, pero el penetrar en el real secreto es solo para pocos
-, respondieron los adoradores de Nour -.
- Es sólo para los pocos que puedan comprenderlo, y no para aquéllos que
rehusan enfrentarse con ciertos hechos -, dijo el tercer discípulo.
- Esta es una gran herejía de un hombre que ni siquiera habla nuestra lengua
correctamente y que, además, no es un sacerdote ordenado en nuestra fe -,
murmuraron los sacerdotes. Y no hubo progreso alguno.
El grupo continuó su jornada y arribó a las tierras de la cuarta tribu.
Entonces, un cuarto discípulo se adelantó en la asamblea tribal.
- La historia de hacer fuego es verdadera, y sé como puede ser hecho -,
dijo.
La confusión cundió en la tribu, que se dividió en varias fracciones. Algunos
dijeron: - Esto puede ser verdad, y de ser así, queremos saber cómo hacer
fuego-.
No obstante, cuando esta gente fue examinada por el maestro y sus seguidores,
éstos comprobaron que la mayoría estaba ansiosa por hacer fuego para provecho
personal, sin comprender que era algo para el progreso humano. Las distorsionadas
leyendas habían penetrado muy profundamente en la mente de la mayoría de
ellos, y los que pensaban que podrían representar la verdad eran frecuentemente
desequilibrados y no podrían hacer fuego aún si se les hubiese enseñado.
Había otra fracción que dijo: - Por supuesto que las leyendas no son ciertas.
Este hombre sólo está tratando de engañarnos a fin de tener un lugar de
privilegio entre nosotros-.
Y una tercera fracción dijo: - Preferimos las leyendas como están, pues
ellas son la verdadera argamasa de nuestra cohesión. Si las abandonamos
y descubrimos que esta nueva interpretación es inútil, ¿Qué será entonces
de nuestra comunidad?-.
Así, el grupo continuó su camino hasta que llegó a las tierras de la quinta
comunidad, donde hacer fuego era usual, y donde la gente tenía otras preocupaciones.
El maestro dijo a sus discípulos: - Vosotros debéis aprender como enseñar,
pues el hombre no quiere ser enseñado. Antes que nada, deberéis enseñar
a la gente cómo aprender. Y antes de eso, deberéis enseñarles que todavía
hay algo que aprender. Ellos imaginan que están en condiciones de aprender,
pero quieren aprender aquello que imaginan debe ser aprendido, y no lo que
deben aprender primero. Cuando hayan aprendido todo esto, podréis entonces
idear la manera de enseñar-.
"Conocimiento sin especial capacidad para enseñar, no es la misma
cosa que conocimiento y capacidad."