Los insectos sociales, una sociedad perfecta
Luis Tejada
¿Ha visto usted la película "Hormiguitaz" o "Bichos"?
El común denominador de estas dos películas es que, como tema central,
exponen la ventaja de formar parte de una sociedad que, como en el caso
de las hormigas, es el resultado final de unos 80 millones de años de
evolución, lo cual ha permitido a esta especie llegar a un nivel de
perfección, tal como lo veremos al adentrarnos un poco en la vida y
hábitos de este grupo de insectos que, para los entomólogos, resulta
por demás fascinante.
Las hormigas pertenecen a un grupo que los especialistas en comportamiento
de los insectos clasifican como eusociales. Otro grupo que comparte
esta clasificación son las termitas (el primero en desarrollarlo), las
abejas (con un comportamiento más elaborado) y algunas avispas.
¿Qué caracteriza a los insectos eusociales? Al igual que la humana,
su sociedad está formada por grupos de individuos que comparten un lugar
(hormiguero, termitera, colmena), en el que coexisten individuos de
diferentes grupos sociales (castas: obreras, soldados, reinas, etc.)
con diferentes actividades (una de las actividades de los adultos es
cuidar y alimentar a las formas inmaduras y a la reina), y diferentes
edades. El grupo predominante está conformado por las obreras que, en
el caso de las hormigas, son exclusivamente hembras, y tienen la responsabilidad
de realizar todas las labores requeridas para lograr el bienestar y
subsistencia de la colonia.
De lo visto hasta aquí, queda comprendido que existe una gran similitud
entre nuestra sociedad y la de los insectos; sin embargo, hay diferencias
muy marcadas, como las que veremos a continuación y que además, contribuyen
a su éxito como grupo.
¿Por qué el éxito?
De los insectos sociales, las hormigas constituyen uno de los grupos
más exitosos en términos de especificación, agrupando en sí alrededor
de unas diez mil especies. En las selvas tropicales lluviosas son símbolo
de biodiversidad. Especialistas como Wilson, señalan que en estos ecosistemas
son los insectos herbívoros los que consumen el mayor volumen de plantas
y si a éstos agregamos las abejas y avispas, llegan a formar alrededor
de las tres cuartas partes de la biomasa constituida por los insectos.
Los ecólogos establecen que las hormigas, con sus hábitos depredadores,
son los instrumentos reguladores por excelencia de otras poblaciones
de invertebrados presentes en estos ecosistemas; además, son importantes
agentes modificadores de las condiciones físicas del suelo, ya que lo
remueven y abren, enriqueciéndolo con materia orgánica. También ayudan
a la dispersión de semillas, contribuyendo así a la distribución de
plantas.
En el caso de las hormigas, sus hábitos sociales aunados a sus adaptaciones
evolutivas, les han permitido ir más allá que otros grupos; entre estas
adaptaciones podríamos citar su habilidad de vivir en hábitats alterados
por fenómenos naturales o el hombre; un ejemplo clásico es la hormiga
de fuego, la cual fue introducida hace unas décadas accidentalmente
en el sur de los Estados Unidos, en estados como Texas, en donde ha
vivido en ausencia de sus enemigos naturales presentes en América del
Sur; debido a su lugar de origen, su alta capacidad reproductora y la
habilidad de los adultos alados de viajar grandes distancias, esta especie
tiene una gran ventaja competitiva que le ha permitido eliminar a otras
especies y constituirse en una gran amenaza para los agricultores. Otras
especies, como la hormiga faraona, se han adaptado a vivir en nuestros
hogares, prefiriendo la cocina donde encuentran alimento y refugio seguro.
En su proceso evolutivo, algunas especies de las hormigas han desarrollado
adaptaciones que les permite sobrevivir horas y hasta días sumergidas
en el agua, y otras han ido aún más allá al resistir radiaciones y transportar
material radioactivo, lo cual ha sido ya tema de películas.
Adaptaciones para asegurarse alimento y un lugar para vivir.
Las hormigas fueron el primer grupo de predadores eusociales en adaptarse
a vivir y forrajear en el suelo; una adaptación secundaria fue vivir
en cavidades en la parte aérea de las plantas uniendo hojas, o bien,
dentro de espinas como las Acacias. El hecho de tener hábitos depredadores,
les permite estar en un nivel superior en la cadena alimenticia. Algunas
especies han desarrollado asociaciones mutualistas con plantas o con
otros insectos. Algunas de estas asociaciones las habrá visto en el
jardín, si no le recomiendo que la próxima vez que vea hormigas en las
hojas o tallos de las plantas, observe cuidadosamente por un momento;
si hay pulgones (abundan en las partes tiernas de la planta) o escamas
(piojos harinosos por su cubierta blanca), observe cómo la hormiga se
aproxima, toca con sus antenas al otro insecto, el cual produce una
gota de mielecilla que la hormiga tomará muy sigilosamente. En una forma
antropocéntrica diríamos que las hormigas tienen sus "vacas"
y, al igual que nosotros, las ordeñan. Pero, ¿a cambio de qué? Al igual
que nosotros cuidamos y protegemos nuestras vacas, las hormigas protegen
a estos insectos de sus enemigos naturales, como son las catarinitas
que también abundan en el jardín. En algunas especies, la relación va
más allá pues, en la temporada de frío, las hormigas trasladan a sus
"vaquitas" a sus colonias debajo del suelo, donde gozan de
aire acondicionado y será hasta la primavera siguiente que las saquen
a pastar. Otras especies tienen castas con el abdomen adaptado para
servir como pipas llenas de miel de donde se surtirán las obreras en
tiempo de frío. Otras especies, como las hormigas arrieras, cultivan
hongos en las porciones de hojas que cortaron del jardín, en sus nidos,
ayudada con saliva, las reducen a pulpa y a su vez regurgitan sustancias
químicas que evitarán el desarrollo de otros hongos que no sean el que
ellas requieren como alimento.
Veamos otras adaptaciones que han permitido a las hormigas constituir
un grupo exitoso. En la cabeza de la mayoría de las especies observamos
un par de mandíbulas con múltiples funciones: cortar, acarrear, morder
sujetar, etc. En su interior, está su cerebro muy pequeño pero suficiente
para coordinar todas las funciones para las que fue programado por la
naturaleza. Su visión es muy reducida pero sus antenas están provistas
de órganos sensoriales, con los que se comunica con el medio que las
rodea. En la parte media del tórax se encuentra el medio de transporte,
las patas, y en cierto tiempo del año, las alas que les permiten a los
jóvenes adultos y hembras abandonar el hogar, hacer un vuelo nupcial
y aparearse, es entonces cuando la hembra, ahora reina fundatriz, iniciará
una nueva colonia. En la parte final del cuerpo encontramos el abdomen,
el cual en algunas especies tienen un dispositivo adaptado para picar,
inyectar o bien lanzar chorros de sustancias tóxicas, que les sirven
como medio de alarma o para marcar rutas en la búsqueda de alimento.
Pero también pueden servir para producir antibióticos como el ácido
fenil acético. Las propiedades químicas de estas sustancias no han pasado
inadvertidas por otras especies de animales, tal es el caso de los pájaros
que las utilizan para liberarse de hectoparásitos como garrapatas. Veamos
como funciona: cuando el pájaro siente incomodidad por las picaduras
de las garrapatas, selecciona un hormiguero y con sus patas rasca provocando
que las hormigas salgan a defender el nido; para ello, las hormigas
curvan su abdomen entre las patas y lanzan chorros de ácido fórmico
hacia el pájaro, el cual, abre las alas para recibir la mayor cantidad
de posible. Después de haber recibido algunos piquetes y un buen baño,
el pájaro regresa a un árbol cercano donde con su pico distribuirá lo
mejor posible el líquido en sus plumas; minutos después, veremos a las
garrapatas dejando el cuerpo del pájaro. ¿No le parece esto tema de
otra película?
A todo lo anterior, hay que agregar que la sociedad de las hormigas
forma un grupo cohesivo que le permite actuar como un super-organismo,
cuando son atacadas por organismos más grandes, o bien liberarse del
yugo al que habían sido sometidas por el ejército de chapulines, según
la película "Bichos".
Como vemos, la sociedad de los insectos es muy similar a la nuestra;
sin embargo, hay diferencias muy marcadas que han contribuido a su éxito
como grupo. En párrafos anteriores, hemos visto que la sociedad de los
insectos es un matriarcado en el que la única que tiene la responsabilidad
de reproducirse es la reina y que la casta mejor representada es la
de las obreras, todas ellas provienen de huevos fertilizados con esperma
del macho recibido durante o después del vuelo nupcial, los huevos no
fertilizados producen machos, por lo que podríamos decir que los machos
tienen abuelo pero no padre. El hecho de que la hembra contenga el doble
de información genética le permite adaptaciones evolutivas muy interesantes
que podrían ser el tema de otro artículo.
Otra diferencia muy grande entre la sociedad de los insectos y la nuestra
es que, debido a su comportamiento tan elaborado podríamos pensar que
tienen inteligencia, pero no es así, ya que todo lo hacen por instinto
y éste, a diferencia de la inteligencia, no miente. Una distinción más
es que, cuando hay necesidad de defender la colonia, los que son enviados
al frente de la batalla son los viejos, no los jóvenes; son los viejos
también, los de mayor experiencia, los que salen a buscar alimento,
volviéndose con ello vulnerables al ataque de sus depredadores, o a
la acción de insecticidas aplicados para proteger nuestras cosechas
o nuestros jardines de otros insectos que nosotros los humanos les damos
el calificativo de plagas. Por eso, la próxima vez que vea alguna abeja
bebiendo néctar y recogiendo polen piense que es una hembra, que por
su edad avanzada ha adquirido la experiencia de saberse orientar por
el sol en la búsqueda de alimento vital para su sobrevivencia como especie
y que se requieren miles de viajes para elaborar una cucharada de miel,
la misma que nos lleva unos poco segundos a nosotros para engullirla.
Si usted, amable lector, fue de los que se interesaron en leer este
artículo y llegar hasta aquí, se habrá podido dar cuenta de lo maravilloso
y fascinante que es el mundo de los insectos sociales y comprender porqué
han servido como temas de películas, y conociendo lo interesante que
es adentrarse a la vida de la colonia es de esperarse que con la maravilla
electrónica, películas como "Hormiguitaz" y "Bichos"
sean sólo el inicio de una serie que tendrá como tema central los insectos
sociales, lo cual nos resultará muy útil, ya que tenemos mucho que aprender
de éstas pequeñas criaturas, si es que queremos sobrevivir como ellos
a través de millones de años de evolución.