Una vez más el Foro Económico Mundial
ha sido escenario del enfrentamiento de ideas encontradas con respecto
a las virtudes de la globalización. Grupos de ciudadanos
que contemplan la desigualdad de los pueblos y hallan como única
culpable a la economía de mercado, instan a los gobiernos
mundiales a abandonar dichas prácticas. En esta ocasión,
en Cancún, el gobernador del Banco de México fue contestatario:
"no hay atajos, no hay caminos cortos, no hay soluciones mágicas",
con lo que sin enfrentarse directamente con quienes demandan un
cambio en las políticas sociales-económicas de los
países industrializados, enfatiza lo cuestionable de restringir
la problemática a una sola explicación.
Es sabido que la globalización ha dejado en el camino a
muchas personas marginadas y los medios de información nos
advierten que la pobreza es la única variable económica
que ha mantenido tasas de crecimiento constante durante los últimos
años. Sin embargo, también hay que recordar que la
desigual distribución de la riqueza en el mundo es una realidad
que siempre ha enmarcado al mapa global, dividiendo con un enorme
abismo a los países ricos de los pobres y aparentemente esta
brecha, en lugar de disminuir, se ahonda con lo que en un principio
parecía una herramienta democratizadora: el desarrollo de
las tecnologías de información.
Aunque el uso de la computación y el Internet no tiene fronteras
y el acceso a información pareciera ahora un bien libre (a
diferencia de los bienes económicos que son escasos y limitados),
las aplicaciones de dichos instrumentos, generadas a través
del conocimiento y la ciencia para el apoyo a la toma de decisiones
de las empresas, representan costosas inversiones, que no todas
las sociedades pueden enfrentar, más se han convertido en
enormes palancas del crecimiento tanto para empresas particulares
como para instituciones gubernamentales, permitiéndoles enfrentar
a la economía electrónica de una manera rápida,
flexible y exitosa. Esta ola de innovaciones es positivamente aceptada
a nivel mundial y no deja de representar una valiosa herramienta
de mejora pero ¿cuántos tienen acceso a ella?
La teoría económica nos indica que una de las fuentes
de crecimiento de los países es la mejoría en los
conocimientos técnicos (Fischer, Dornbusch, & Schmalensee,
1990), la cual demuestra, por medio de nuevos y perfeccionados métodos
de elaboración, la mejor utilización de los factores
productivos; este avance deriva en gran medida de los conocimientos
de los mismos trabajadores (empleados y empresarios) cuya experiencia
laboral les permite hacer las cosas con eficiencia y junto a la
generación de innovación e inventiva, representan
un factor de crecimiento y elemento de diferenciación entre
las empresas y a la vez, crecimiento para los países en los
que se ubican. Aunque las innovaciones no están limitadas
a un determinado ambiente o lugar, la disposición de los
gerentes a adoptarlas, invertir en ellas o incluso para encontrarles
una utilidad que permita enfrentar los costos de su implementación,
representa un fuerte obstáculo. Aquí tenemos entonces,
que para crecer se necesita invertir en nuevas tecnologías
y esta decisión resulta complicada sobretodo para aquellas
empresas que por años han trabajado de manera rigurosa y
han logrado establecerse en un mercado con sólidas bases,
pues el afrontar las nuevas tendencias comerciales y recientes maneras
de hacer negocio, implica invertir en sofisticadas tecnologías
en muchos de los casos desconocidas para la toma de decisiones.
Administradores que mantienen reglas y procedimientos instituidos
por años, difícilmente pueden de la noche a la mañana
olvidarlas. Es así, que uno de los mayores problemas que
deben resolver las empresas es encarar de manera competitiva y global
la nueva forma de hacer negocios, comenzando con el problema de
la cultura organizacional (Carrasco, 2001) que impide a micro, pequeñas
y grandes empresas aceptar los cambios que implica una economía
matizada con ambientes cambiantes y que necesariamente deben manejarla
con nuevas herramientas. Esta situación es clara: enfrentar
la nueva economía es tarea desequilibrante, es convertir
mi empresa ubicada en una determinada región, con determinado
mercado, en un medio conocido y claras fronteras, a una que tiene
como límite al mundo y como competencia a todos; esto requiere
de una transformación completa en la cual la reingeniería
es una palabra obsoleta y limitante.
La nueva cultura tecnificada que debe asimilarse debe ser llevada
a la práctica en los negocios con nuevas formas de organización
y referirse a la implementación de dichos instrumentos requiere
pensar en lo que actualmente es la empresa. La gran mayoría
de las empresas privadas en nuestro país son pequeñas
y medianas y para poder ser competitivas requieren de una infraestructura
tecnológica y capacitación para poder aprovecharla
en el negocio. Las empresas más emprendedoras en su lucha
por el mercado, invierten en tecnologías de información
y en el desarrollo de equipos y aún así, las desventajas
son múltiples. La transformación de la empresa implica:
responder completamente a las expectativas del consumidor, aprovechar
las nuevas oportunidades de hacer negocio y disminuir los costos
respondiendo de manera flexible y adaptable al mercado (Kalakota
& Robinson, 1999). Junto a esto, el éxito lo alcanzarán
empresas eficientes en el manejo de recursos, distribución,
transacciones, ventas, operaciones y procesos y realizarlo implica
grandes inversiones en sistemas de apoyo a las decisiones (DSS).
Las grandes compañías que utilizan dichas herramientas
basadas en computadora, tienen la posibilidad de ahorrar valioso
tiempo al convertir laboriosas, lentas y rutinarias actividades
de la empresa en ágiles respuestas al mercado.
La tecnología ha hecho factible que los ejecutivos de la
empresa en los diversos niveles que la componen, tengan la posibilidad
de entrar a útiles programas que no requieren de gran experiencia
para su manejo y que les ayudan a responder con rapidez, lo que
en este mercado globalizado y competido es imprescindible. Si deseáramos
reducir a una palabra todas las ventajas que los DSS representan
para las empresas que los han implantado, esa sería: productividad,
lograr que los recursos produzcan más y con esto obtener
mayores beneficios o menores costos. La versatilidad de los DSS,
los hace aún más buscados pues se pueden adquirir
según las necesidades del negocio:
* Sistemas de información gerencial que realizan funciones
de información necesarias para el control de diferentes actividades
de la empresa.
*Sistemas expertos que recurren a la retroalimentación de
individuos con conocimientos y experiencia en ciertas áreas
manejando gran cantidad de variables.
*Sistemas de soporte a la decisión que permiten colaborar
a través de hypermedios para la solución de complejos
problemas de planeación con capacidad general de análisis.
*Sistemas de soporte a las decisiones grupales que permiten encuentros
virtuales de equipos de trabajo mejorando la toma de decisiones
al permitirse el anonimato y la facilidad de interacción.
*Sistemas de información ejecutivos que apoyan a la alta
gerencia proporcionando acceso a todas las bases de datos y conexiones
externas, facilitando procesos de benchmarking y servicios de evaluación.
Por supuesto, estos valiosos instrumentos computacionales implican
desviar inversiones para su adquisición, y esto no es fácil
para la empresa promedio en México. Las pequeñas y
medianas empresas no cuentan con capital suficiente para la compra
de dichos sistemas y en todo caso recurrir a la banca para su adquisición,
implica enfrentarse a altas tasas de interés que desalientan
por el alto costo de oportunidad que significan, con el riesgo inherente
de enfrentarse a un mercado doméstico poco desarrollado incapaz
de restituir los costos. Es así, que la brecha entre las
empresas poderosas y las de menor tamaño se hace aún
mayor y su impacto en las sociedades en las que se ubican marcarán
aún más la diferencia entre los países. Los
países industrializados que generan los mayores cambios tecnológicos
y retienen los mayores ingresos per cápita, continuarán
ubicándose en la punta del desarrollo impulsados por fuertes
y exitosas empresas. La nueva economía seguirá marcada
por la eficiencia de los mercados y no por la justicia o la igualdad.
El camino del crecimiento y la disminución de la desigualdad,
puede emprenderse con la tecnología y los actuales sistemas
de soporte a las decisiones que las empresas adopten. Quienes realicen
este tipo de inversiones, entrarán al mercado y tendrán
la oportunidad de luchar; quienes decidan no integrarse, deberán
aceptar lo que les dicte la competencia. Posiblemente un camino
que puedan seguir las empresas en México, sea la adquisición
de equipo por medio de arrendamiento con lo que se tendría
el beneficio de evitar su obsolescencia pero se tendrá que
evaluar el costo del dinero y el retorno de la inversión
En todo caso, gran parte de la diferencia entre los países
industrializados y los de menor desarrollo, se encuentra en la capacidad
de sus empresas (privadas y públicas) para encarar de manera
eficiente la producción y mejorar el nivel de vida de sus
habitantes.
Bibliografía:
Fischer, S., Dornbusch, R., Schmalensee, R. (1990). Economía.
México: McGraw-Hill.
Kalakota, R. & Robinson, M. (1999). e-Business. Roadmap for
Success.Upper Saddle River, New Jersey: Addison-Wesley.
Turban, E. & Aronson, J.E. (1998). Decision Support Systems
and Intelligent Systems. Upper Saddle River, New Jersey: Prentice
Hall
Carrasco, M.C. (Febrero 27, 2001). "La economía virtual,
una nueva cultura". El Financiero, 12
Artículo de la revista Crónica:
Vera, A. (Octubre 1, 2000). El gran menú del financiamiento.
Crónica. México, D. F.
Tomado del Worl Wide Web:
http://biblioteca.itesm.mx/cgi-bin/salta?http://zeus.infolatina.com.mx/universidad/index.cgi