"Callan o se rebelan
" a toda
voz lanzan un ¡Ya Basta! o nos gritan su indignado silencio.
Todo depende. Depende de lo que quieran decir y de quién esté
dispuesto a escuchar. Depende también, de las respuestas que
el gobierno y la sociedad tengamos para ofrecerles.
"
hacen suyos elementos culturales ajenos
para ponerlos a su servicio
", Se valen de las vías modernas
de comunicación para desplegar sus comunicados, para dar a conocer su
causa a México y al mundo. Los medios electrónicos de información son
el mejor método para encontrar apoyo, y son, efectivamente, puestos
al servicio de la lucha desde sus inicios.
A lo largo de casi cinco años de lucha, las consignas
han cambiado, las demandas se han enriquecido, los llamados apelaron
a distintos interlocutores y a todos a la vez. La esencia de su lucha
sigue siendo la misma, aunque sus formas se han adaptado, y este proceso
se hace patente en las cinco Declaraciones de la Selva Lacandona.
Para romper 500 años de silencio, una declaración de
guerra, la Declaración de la Selva Lacandona. Un llamado a las armas,
a la deposición del presidente. El llamado es al Congreso de la Unión
y al poder Judicial, para pedirles orden y legalidad mediante el cambio
del ejecutivo. El llamado es también a los organismos internacionales,
solicitando su vigilancia. Las demandas se resumían en once puntos elementales:
trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia,
democracia, justicia, libertad y paz. Elementales, pero todo un reto
para un gobierno centralizado y represivo, que no entendió el lenguaje
de los desposeídos. El despliegue de poder fue inmediato y la respuesta
fue la guerra.
En medio de una guerra, es la sociedad quien protesta,
quien obliga a dialogar. Y a ella se dirige esta vez el llamado: "Hoy
no llamamos a los fallidos poderes de la Unión(
) Es en la Sociedad
Civil en quien reside nuestra soberanía, es el pueblo quien puede, en
todo tiempo alterar o modificar nuestra forma de gobierno y lo ha asumido
ya. Es a él a quien hacemos un llamado
" (Subcomandante
Marcos, Segunda Declaración de la Selva Lacandona, 1994). Piden una
Convención Nacional Democrática, un frente de oposición del que emanen
un gobierno de transición y una nueva Carta Magna. Exigen la muerte
del sistema de partido de Estado como condición necesaria para la paz.
La estrategia es el cese al fuego y el diálogo, cambiar
la guerra por paz. Una paz digna, no pagada con limosnas. Al "¡Ya
Basta!" se suman nuevas consignas que reafirman las demandas:
"¡No nos rendiremos!", dicen esta vez; "Para
todos todo, nada para nosotros"; "El que mande, que mande
obedeciendo"; "¡Democracia! ¡Libertad! ¡Justicia!".
Tal vez fue demasiado pedir. La respuesta del gobierno
se caracterizó por la prepotencia, los cercos militares, la represión
violenta y nuevamente su incapacidad para satisfacer o siquiera negociar
las demandas. Por su parte, la respuesta de la sociedad fue el desinterés.
Las elecciones del 94 arrojaron resultados desalentadores para la lucha
y las mismas truculencias electorales de siempre, controladas, disfrazadas,
reducidas tal vez.
La estrategia fue nuevamente modificada. Se rompieron
cercos en una nueva ofensiva militar. "No se olviden de nosotros.
Aquí estamos. Reafirmamos los once puntos todavía incumplidos y pedimos
además que se reconozcan las características culturales, sociales y
políticas de los indígenas y se les incorpore a la vida nacional. Reconocimiento
y autonomía incluyente. Y la demanda de un nuevo gobierno sigue en pie."
(Subcomandante Marcos, Tercera Declaración de la Selva Lacandona, 1995).
La respuesta del gobierno tuvo dos caras, la del aparente
diálogo y la de la solución militar que llevó al EZLN a replegarse.
La indignación fue general. La sociedad civil no pudo seguir en la indiferencia
y volvió a movilizarse, obligando al gobierno a detener la ofensiva.
Después de una consulta nacional en la que los ciudadanos
expresaron su opinión, la lucha entró en una nueva etapa: se constituye
el Frente Zapatista de Liberación Nacional como fuerza política que
sustenta las mismas demandas. Todas, excepto la extinción del actual
gobierno. La lucha se ajusta, va perdiendo el tinte que a muchos les
pareció radical. Ahora el frente es por la vía política.
"
reiteran cíclicamente los actos colectivos
que son una manera de expresar y renovar su identidad propia
"
Los congresos indígenas y los encuentros intercontinentales por la humanidad
y contra el neoliberalismo son una convocatoria mundial y una nueva
lucha por universalizar las demandas de los indígenas pero de otras
minorías y por reafirmar su identidad. La sociedad internacional recoge
las propuestas y les hace eco en una proclamación solidaria:, en una
respuesta:"No los dejemos solos". La consigna universal:
"Queremos un mundo en donde quepan muchos mundos".
La esperanza que brilló en los acuerdos de San Andrés
pronto se extinguió ante su incumplimiento por parte del gobierno. Y
después, un largo silencio de indignación: "Vimos que, callando,
mejor podíamos escuchar voces y vientos de abajo, y no sólo la ruda
voz de los vientos de arriba. Vimos que callando, más fuerte habló la
resistencia de nuestros pueblos en contra del engaño y la violencia."
(Subcomandante Marcos, Quinta Declaración de la Selva Lacandona, 1998)
Si las armas y gritos de guerra no fueron la vía, si las palabras y
los acuerdos eran vanos, entonces el arma nueva sería el silencio. Callando,
protestaron "
y en silencio les construimos esta respuesta."
(Subcomandante Marcos, Quinta Declaración de la Selva Lacandona, 1998).
Las demandas son ahora más concretas: el cumplimiento
de los acuerdos de San Andrés; el reconocimiento de la autonomía, territorialidad
y sistemas normativos de los pueblos indios; la elevación de la Ley
de la Cocopa (Comisión de Concordia y Pacificación) a rango constitucional;
el fin de la guerra de exterminio y algunos cambios a la Constitución.
Atrás quedó la total abolición del sistema, pues la demanda se demostró
poco viable dentro del marco político y social que compartimos como
nación. Se dan cuenta de que el cambio es gradual, de que en el Congreso
poco a poco la balanza de poder se estabiliza, y fincan en ese cambio
lento su esperanza.
Han sido las circunstancias nacionales, las respuestas,
y la necesidad de concretar sus exigencias. Ha sido tal vez la desilusión
o el refinamiento de la estrategia. La firme determinación a no rendirse
y la necesidad de apoyo. El resultado es la evolución de una lucha,
la creatividad de consignas que no son gratuitas, y la espera
¿Hacia
dónde queremos llevar sus siguientes pasos?