La realidad educativa a distancia

 

Hartwig Stein

En este artículo pretendo promover la idea de que la educación a distancia requiere un nuevo paradigma educativo basado en un cambio en la percepción e interpretación de su realidad, indispensable para la transformación de su metodología.

La subjetividad de percepciones ha sido explicado por varios autores, por ejemplo Tom Heaney:

 

The observer cannot be separated from the plane of observation. [...] The point is we ultimately judge any explanation or social theory by whether or not that theory 'fits', by whether it satisfactorily explains us to ourselves. 'Self-definition' is being used here, of course, in a social sense. If a community, a social group, or the whole humankind cannot find itself and its experiences well expressed and plausibly explained, the theory is rejected as, if not false, at least useless. Such a theory has no utility. 1

 

 

Consciente de que la descripción que hago de la situación actual de la educación es subjetiva, en el presente trabajo me concentraré en la propuesta de solución.

 

 

I. Situación actual en la educación

 

La realidad que hemos registrado en las instituciones educativas en general no demuestra muchas innovaciones desde hace tiempo; observamos al maestro hablando, a los alumnos escuchando; al maestro requiriendo disciplina, al alumno aceptándola; al maestro prescribiendo, al alumno siguiendo la prescripción; al maestro eligiendo el contenido de los programas, al alumno recibiéndolo en forma pasiva; al maestro como el sujeto del proceso, al alumno como su objeto.

 

No es fácil renovar; el cambio se enfrenta a diferentes obstáculos: la mayoría de los profesores no son pedagogos sino profesionistas que adaptaron sus conocimientos a las necesidades de la docencia. Esta adaptación ha sido fundamentalmente inspirada por la intuición y los recuerdos de sus propios maestros y, en muy poca medida, por una pedagogía enfocada a las exigencias de una práctica docente moderna. Eso no tan solo provoca falta de conocimientos teóricos, sino también de habilidades y, finalmente, de una actitud adecuada a las demandas de la educación actual.

 

Quizá el obstáculo más grande de un cambio, en la práctica docente actual que parece funcional, es que la motivación del maestro por gastar energía en un proceso laborioso de transformación de paradigmas educativos, después de años de experiencia como docente, normalmente no es muy grande.

 

La situación también se dificulta debido a que la ciencia de la educación todavía no ha logrado un reconocimiento o respeto por parte de la práctica docente, que en muchas ocasiones, ignora lo que los científicos señalan. Notamos que, aunque la ciencia de la educación ha avanzado mucho en los últimos 30 años, el impacto de esos conocimientos en la práctica docente ha estado rezagado.

 

Así lo señala la Organization for Economic Co-Operation and Development O.C.D.E.:

 

una y otra vez se han visto modificadas las disposiciones institucionales y, sin embargo, todavía son muchos los alumnos que llegan al final de su escolarización con unos niveles de logros claramente bajos y sin entusiasmo por el aprendizaje. [...] De hecho, los retos son en cualquier caso mayores; las instituciones pueden ser modificadas a través de una decisión legislativa; resulta mucho más difícil cambiar las prácticas pedagógicas y lograr la participación activa de todos los estudiantes en el proceso de enseñanza y aprendizaje. 2

 

 

En realidad, y a pesar de las repetidas reformas, las prácticas de la educación se muestran bastante estables, o rígidas, a través del tiempo. Sigue dominando la clase tradicional y, dentro de ésta, el modo del "recitado".

 

 

 

II. Necesidad de un cambio

 

El profesor, especialmente en la educación a distancia, ya no es transmisor de información, sino un facilitador de aprendizajes profundos. Esto implica que, de preferencia, deje de explicar contenidos frente a un grupo de alumnos y que les facilite actividades en las que interactúen y se relacionen estrechamente con el contenido de la materia. Así, el alumno trabajará en equipo, buscará información actualizada, participará en proyectos, discusiones y debates, en pocas palabras, el alumno será el actor principal de su propio proceso de aprendizaje.

 

En la educación a distancia urge una metodología innovadora en el proceso de enseñanza-aprendizaje porque no funciona con el antiguo modelo del profesor como transmisor de la información. Ahora, en muy pocas ocasiones el maestro ve a sus alumnos al mismo tiempo en el mismo lugar; del mismo modo, las formas de evaluación, de motivación, etcétera, deben cambiar.

 

La esperanza que se tiene en que la tecnología, como consecuencia obligada, transformará en un sentido deseado la realidad educativa, puede ser frustrada rápidamente. Es más probable que el cambio reproduzca la misma realidad educativa que vivimos incorporando medios electrónicos, como señaló Jyrki Pulkkinen en una conferencia sobre tecnología en la educación: "Lack of criticism and cultural perspectives have lead to an illusion of the power of technology in changing pedagogy." 3

Regularmente, los actores que participan en el proceso educativo no consideran la posibilidad de que se deba cambiar todo el entorno en que se da el aprendizaje del alumno cuando se quiere usar la tecnología apropiadamente:

 

"If technology is applied to the teaching practice of schools, it will also change all the other subsystems of the school. If these changes are not considered, the desired changes are minor or cosmetic." 4

 

"Instead of highlighting the technological solutions, we should focus on the goals and methods of education and establish after that the role which we wish to give to technology." 5

 

 

 

III. La perspectiva actual de interpretar la realidad

Como educadores estamos acostumbrados a interpretar la realidad con la perspectiva del organizador de situaciones de enseñanza y aprendizaje. Esta interpretación está influida por un marco contextual de carácter institucional-social. Nuestra propia teoría sobre cómo se da un aprendizaje en los alumnos determina nuestra percepción de la realidad y tratamos de aclarar la efectividad de nuestros esfuerzos, en muchas ocasiones, a través de exámenes, tareas y calificaciones.

El siguiente esquema trata de aclarar los mecanismos de la interpretación y modificación de la realidad:

 

La teoría del maestro sobre qué es educar es la base de su práctica. La preparación de sus propias actividades y la planeación de las actividades de los alumnos dependen de esta teoría. La práctica de los maestros influye automáticamente en la realidad del alumno, quien realiza las actividades planeadas por el maestro. A partir de esta práctica, el alumno desarrolla su teoría de lo que es aprender y de cómo debe interpretar su proceso de aprendizaje.

Por ejemplo, con el objeto de verificar el aprendizaje de los alumnos, el maestro planea un examen de control de conocimientos y califica los trabajos que los estudiantes le entregan, donde propone la alta calificación como sinónimo de alto rendimiento. Es entonces cuando para el estudiante, una buena calificación también toma el significado de un alto rendimiento: una teoría del maestro sobre qué es educar influye directamente en la teoría del alumno sobre qué es aprender.

 

IV. Interpretación de la realidad desde la perspectiva de los alumnos

Una interpretación de la realidad educativa puede partir de la realidad que experimenta el alumno, eso significa que se puede tratar de verificar cuáles actividades de aprendizaje verdaderamente realiza el alumno para adquirir conocimiento.

 

Este enfoque tiene ciertas implicaciones metodológicas, ya que se deben desarrollar instrumentos que comprueben la realidad desde las actividades que realiza el alumno para aprender.

El desarrollo puede comenzar cuando el alumno participa, por ejemplo, en una discusión en un newsgroup sobre conceptos que están tratados en la literatura de la materia que cursa. En una segunda etapa, el alumno específico hace aportaciones que reflejan su entendimiento y aplicación de conceptos teóricos, comprobable según la cantidad y calidad de las aportaciones. Consecuentemente, la interpretación que hará el profesor, en el supuesto de que haya muchas aportaciones reflexivas de la mayoría de los alumnos, será la comprobación de una actividad rica en aprendizaje. En este caso, mucha participación reflexiva significa alto rendimiento.

En un nuevo paradima, se trata de enfocar la percepción e interpretación de la realidad educativa partiendo de la actividad concreta que realiza el alumno para aprender, y no de un planteamiento teórico. Además de que el maestro debe desarrollar herramientas para moderar y facilitar dichas actividades de aprendizaje. Ejemplos de éstas pueden ser las participaciones en mesas de discusión, trabajo en equipo entre distintos campus, la búsqueda de información en internet, los debates electrónicos, etc.

Así, se puede desarrollar en la educación a distancia una metodología innovadora, enfocada al proceso de aprendizaje (actividades del estudiante), no a sus productos (tareas, exámenes). Como consecuencia, la toma de decisiones se orienta a cómo mejorar el aprendizaje del estudiante, no a cómo desarrollar la enseñanza del maestro. Y podemos tener sólo un 20% de las actividades del curso de manera sincrónica, mientras que el restante 80% pueden ser asesorías, actividades fuera de clase, autoestudio, etc., siempre moderados por el maestro.

Los pasos a seguir para planear la enseñanza a distancia pueden ser los siguientes:

1. Seleccionar actividades ricas en aprendizaje que pueda realizar el alumno.

2. Buscar alternativas de verificación del éxito o fracaso de dichas actividades, como antes se ha dicho, basadas en las actividades del alumno y no en exámenes convencionales.

3. Elaborar mecanismos de monitoreo y facilitación de las actividades de aprendizaje.

La percepción de la realidad educativa en la educación a distancia es un punto central para la toma de decisiones. Si el maestro o la institución educativa las hacen con base en planteamientos teóricos o convicciones inflexibles, se tiende a reproducir la misma realidad educativa ya establecida, donde los roles del maestro, del aumno y la metodología no cambian y entonces pierde sentido la "innovación".

Por otro lado, un análisis crítico de la actuación concreta del estudiante en su realidad lleva a un entendimiento más claro de los requerimientos de un aprendizaje significativo y profundo. Si en ello se basa la toma de decisiones, éste será el camino por el cual se logrará el cambio educativo. Así pues, estoy convencido de que el desarrollo de nuevos paradigmas depende de la perspectiva con que percibamos la actual realidad educativa.

 

1 "The Ambiguities of Education Research or Can a Rabbit Catch the Fox". Entered 20 Jun. 95, Adult Education Research Conference. < thea@chicago1.nl.edu >

2 O.C.D.E. "Escuelas y calidad de la enseñanza". Informe internacional. México. Ediciones Paidós, 1991, p. 24.

3 "Technology Changing The Pedagogical Culture". In: International Conference On Technology and Education, Inc. (Comp.). The Thirteenth International Conference On Technology and Education: Proceedings Volume I. Technology and Education: Catalyst for Educational Change. Grand Prairie March 17-20, 1996 New Orleans, Louisiana, p.103.

4 Ibid., p. 103.

5 Ibid., p. 105.

*Enero, 1997. Última revisión: noviembre, 1998.

 

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