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El rediseño: respuesta a un mundo globalizado
Sergio A. López León
La educación se ha convertido en uno de los aspectos más dinámicos de
nuestro siglo. El sistema de enseñanza-aprendizaje se transforma día con
día, hora a hora, en busca de brindar una formación más completa y eficaz.
Para poder analizar con más detalle lo anterior, es necesario comenzar
con introducir el fenómeno de la globalización que conforma el contexto
y fundamenta la relación directa entre la educación y las telecomunicaciones,
lo cual se explicará más adelante.
Después del marco introductorio, se hace una reflexión sobre la importancia
de las herramientas computacionales, para después hablar del cambio que
requiere el proceso moderno de enseñanza-aprendizaje y los elementos básicos
que debe contener. Esta justificación se consigue planteando que, para
cambios radicales, son necesarias medidas radicales. Dentro del ámbito
educativo, por lo tanto, el manejo eficiente de los sistemas de información,
brindará un beneficio mayor a las organizaciones que lo conforman.
En este sentido, este artículo presenta a manera de caso práctico el
modelo educativo del Rediseño implementado por el Tec de Monterrey a partir
de 1995, el cual comprende la utilización del ambiente operativo Lotus
Notes y el programa Learning Space, disponible para los alumnos y los
profesores desde hace dos años. Esta reflexión, en resumen, trata sobre
los cambios actuales en la educación, la imperiosa necesidad de evolucionar
para responder a las necesidades del entorno y las características del
rediseño que logran cumplir con este requerimiento actual.
Introducción
En la actualidad, la educación, apoyada en las mejores herramientas,
busca los caminos correctos para responder a las exigencias del entorno,
tanto de la sociedad como de los fenómenos económicos, políticos y culturales.
La globalización ha convertido a la educación en la respuesta no sólo
para estar al día, como se dice comúnmente, sino para ser parte indispensable
de una capacitación y mejora continua de los miembros de la comunidad,
aquellos individuos que finalmente se ven beneficiados con los cambios
y las revoluciones educativas.
Es de suma importancia analizar la relación entre las tecnologías de
comunicación y el manejo relativo de los sistemas de información, que
comprenden elementos de la herramienta principal, como lo es el correo
electrónico, los grupos de discusión, las bases de datos, la Internet
y la Intranet, entre otras, así como la necesidad de evolución en los
programas de grupos colaborativos y la disponibilidad de dichos sistemas
para quienes lo utilizan.
La globalización y la educación
Uno de los grandes cambios que nuestra comunidad está sufriendo actualmente
es la transformación de la comunicación, en relación con las distancias,
el conocimiento y el ritmo general del tipo de vida.
Antes, aseguran las generaciones con mayor experiencia, la vida era más
lenta. El correo convencional tardaba un par de semanas en llegar, los
mensajes intercontinentales dependían del vapor y, posteriormente, de
la electricidad.
Sin embargo, a partir de la segunda década del siglo XX, se comenzó a
transformar el proceso de la comunicación y del ritmo general de vida.
Las telecomunicaciones permitieron disminuir el tiempo de intercomunicación,
llegando prácticamente a la inmediatez del proceso, por lo que las distancias
parecieron acortarse.
Dado este contexto, la preparación de las personas se convirtió en algo
esencial, y con ello, el desarrollo de la educación. Ahora ya no basta
con saber de una comunidad o un idioma, de historia local o de una especialización.
El mundo se ha convertido, como dice el pensador Mac Luhan, en una aldea
global donde todos tienen contacto con todos. En esta aldea global, la
educación se traduce en información producida por un intercambio constante,
nutritivo y necesario.
Las tecnologías de información y de comunicación nos permiten manipular,
tener acceso, almacenar y transferir grandes cantidades de información
(Fortuny, 1995), por lo que constituyen uno de los ejes primordiales de
transformación, pues se erigen como pivotes para cumplir con las exigencias
de la sociedad del futuro (Gómez, 1999).
Esta sociedad del futuro, podemos afirmar sin temor a exagerar, se nutre
de los sistemas de telecomunicaciones para el crecimiento y el desarrollo
de la industria, los bancos, los negocios, la educación y la propagación
de la información (González, 1996). Con el nuevo impulso de la radio y
las transmisiones inalámbricas, estamos presenciando el nacimiento de
una plataforma que probablemente nos proporcionará una red global de comunicación,
que nos mantendrá informados y actualizados de los constantes cambios
que va sufriendo nuestra comunidad.
Debido a la eliminación de las barreras geopolíticas tradicionales, el
proceso de enseñanza-aprendizaje ya no debe basarse en un profesor preparado
y un grupo pasivo de alumnos. La globalización de nuestra comunidad nos
ha llevado a innovar la forma de adquirir los conocimientos. La búsqueda
de nuevos conocimientos es algo necesario no sólo para sobrevivir sino
para contribuir a la evolución de la sociedad.
Por lo tanto, la educación no debe operar como un ente aislado del resto
del mundo. Las instituciones de estudios superiores no pueden seguir funcionando
de la manera tradicional, sino que deben agilizar sus estructuras a fin
de ser flexibles ante las demandas sociales nacidas a partir de una era
en la que lo digital acarreará nuevos problemas y conflictos a escala
mundial (Gómez, 1999), a la vez que arrojará innumerables beneficios y
progresos a las diversas comunidades del orbe.
Buscando estos progresos, en las comunidades científicas se están creando
soluciones técnicas y metodológicas indispensables para el desarrollo
de las nuevas tecnologías de información y telecomunicaciones. En ellas
se está aportando una revolución para la educación a distancia, particularmente
en la universidad virtual (Gómez, 1999), considerada actualmente como
una de las formas más completas para aprovechar la eliminación de las
fronteras y los recursos intelectuales del mundo.
Así, el proceso de enseñanza-aprendizaje adquiere un matiz diferente
en las universidades cuando se habla de la revolución informativa. Ya
no es únicamente la transformación de las bases de datos y un manejo eficiente
de la información disponible. Al contrario, la complejidad se combina
con la creatividad para modificar positivamente y obtener los máximos
beneficios del cambio educativo requerido.
Ahora, sería un error afirmar que cablear con Internet las instituciones
educativas es lo único necesario para vincular la educación con la tecnología,
pues el mayor reto consiste en adquirir las computadoras, diseñar la capacitación
para los profesores y la adquisición de los programas necesarios, desde
sistemas operativos hasta programas educativos (Carreón, 1996).
Desde este punto de vista, la tecnología de información debe ir más allá
de crear unas cuantas bases de datos en las bibliotecas y conseguir que
cada alumno disponga de éstas en una computadora con conexión a Internet,
así como de los profesores con ordenadores auxiliares en la transformación
de sus metodologías de enseñanza.
Con estas herramientas disponibles, es posible conquistar a través de
una educación dinámica y eficaz, el mundo globalizado de nuestros días.
Los elementos del cambio
Una vez establecido el contexto que rodea a los cambios en la educación,
es importante hablar de qué necesitamos para realizar adecuadamente la
transformación del proceso de enseñanza-aprendizaje. Lo más importante,
en este momento, es que la innovación educativa no debe realizarse por
el simple hecho de cambiar algo. Por el contrario, es indispensable la
elaboración de una planeación estratégica completa que involucre a todos
los participantes (alumnos y profesores) así como también a los sistemas
de información y medios de telecomunicaciones.
Al inicio de esta transformación, se planteó el crecimiento de las redes
computacionales, así como la expansión de bases de datos locales. Sin
embargo, la inclusión de la tecnología no puede ser lo único a realizar.
Los cambios deben estar nutridos de una innovación total en los procesos
y la metodología de enseñanza. Es decir, la tecnología es una herramienta
y no un medio para generar la evolución necesaria en la educación.
Según Caballero (1999), los participantes del cambio de los procesos
de enseñanza-aprendizaje deben plantearse las siguientes tareas:
- Vigilancia sobre la tecnología, en términos de evaluar los beneficios,
los perjuicios y las posibilidades sociales, para utilizarla como factor
de mejoramiento educativo general.
- Entendimiento de que los profesores contribuyen como factor multiplicador
frente a los avances tecnológicos.
- Necesidad de nuevas estrategias docentes, que permitan un enriquecimiento,
en términos de ser competentes para utilizar la tecnología.
- La tecnología no debe ser vista simplemente como un instrumento de
conocimiento, sino como un factor de aprendizaje.
Estas tareas básicas implican que los desarrollos realizados sean ejes
de creatividad, innovación, libertad, interactividad y tecnocultura diseñada
para el proyecto de innovación educativa (de la Guardia, 1997). A la vez
que se reafirma el enfoque de que la tecnología debe ser usada para aprender,
conocer y organizar conocimientos (Gómez, 1998).
La importancia del cambio en las metodologías docentes, radica en gran
parte en los profesores. Dándose así la necesidad de preparar mejores
profesores, capaces de orientar sus cursos con un método de investigación
y de búsqueda de información que cada alumno debe llevar a cabo; fungir
como un guía para evitar que se desvíen de los objetivos didácticos; así
como saber inculcar en sus alumnos la inquietud y la necesidad de llevar
a cabo el autoaprendizaje (Vizcaíno, 1995).
Los alumnos de esta forma se convierten no sólo en receptores, sino en
elementos exigentes de una calidad de información y de navegación que
les permita desarrollar sus habilidades, actitudes y valores esenciales,
encaminados al crecimiento personal.
Ahora, considerando la tecnología y los medios de telecomunicación, encontramos
diversos elementos particulares, que una vez conjugados, otorgan grandes
ventajas en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Entre dichos elementos
encontramos:
- La conectividad, que provee la tecnología de información y de telecomunicaciones,
permitiendo el intercambio de expresiones, a través de la presencia
virtual (Fortuny, 1995), vista como una ventaja para eliminar distancias
y tener disponibles los mejores cursos sin importar su lugar de procedencia.
- La interacción, vista como la influencia recíproca que se desprende
entre las acciones del profesor, el alumno y la computadora, con el
propósito de satisfacer un sentido, un funcionamiento y un saber comprometidos
en una situación didáctica (Fortuny, 1995).
- Internet, visto como la solución de los problemas de distancia, manejo
de bases de datos y sistemas de información, que se encuentra al alcance
de cualquier usuario, en especial dentro de un área educativa donde
se conjuga el intercambio de información y la habilidad de retroalimentación
(Volkow, 1996).
- Uso de Intranet - red local -, manejadas como bases de datos internas
donde los profesores colocan materiales relacionados con los cursos
para que los alumnos tengan acceso a ellos desde estaciones de trabajo
personales dentro y fuera de la institución (Farrell, 1996).
- Utilización de material educativo presentado en varios formatos, como
el diálogo en tiempo real y la multimedia - que incluye texto, sonido
y video - (Farrell, 1996).
- Utilización constante y eficiente del correo electrónico, las herramientas
de trabajo en grupo y las bases de datos compartidas (Guerrero, 1995).
- Uso de redes virtuales privadas (Peñalosa, 1999), donde existe información
que por lo general se adquiere y se deja disponible para los alumnos.
- Equipamiento, programas y aplicaciones personalizadas (De la Guardia,
1997) accesibles para los alumnos y los profesores desde sus computadoras
personales para accesar información y utilizar adecuadamente las herramientas
de aprendizaje disponibles a su alcance.
- Capacidad multimedia que permita hacer comentarios, dar respuestas
a las preguntas formuladas y lograr la retroalimentación, que adicionalmente
puede ser almacenada en bases de datos (Godina, 1996).
Todos estos elementos, sin poder negar la existencia de otros tantos,
deben estar disponibles para los alumnos, además ser utilizados de la
mejor manera posible. Además, dichas herramientas deben ser manejadas
y administradas por los profesores, quienes con la retroalimentación de
los alumnos, pueden generar nuevas metodologías de enseñanza y mejorar
los procesos actuales de aprendizaje.
Como también podemos notar, el manejo de bases de datos es elemental
para este proceso. Estos cúmulos de información son inútiles si no existen
ambientes en los cuales estén disponibles, manipulables y propensos a
correcciones y añadiduras.
El "rediseño" del Tec de Monterrey
El "rediseño" en el Tec de Monterrey ha pasado de ser un sustantivo
a un verbo, conjugado de las formas más diversas. Incluye rediseñar una
clase, una información, un proceso de enseñanza, una forma de aprendizaje,
en fin, rediseñar es una labor que engloba a profesores, alumnos y plataformas
tecnológicas.
Pero ¿qué es el rediseño? Primeramente debemos decir que el rediseño
educativo en uno de los programas clave nacidos de la Misión 2005 del
Tec de Monterrey, donde el profesor y el alumno juegan un papel diferente:
el profesor es ahora un facilitador y el alumno participa activamente
en su propio aprendizaje (página Rediseño Educativo, 2000).
Envuelve la transformación de los procesos de enseñanza-aprendizaje,
buscando una evolución educativa paralela a la tecnología, que permita
aprovechar el sin fin de recursos que actualmente están disponibles en
un mundo globalizado donde la educación, mas que evadir, debe tomar y
aprovechar al máximo sus beneficios. Lo anterior se nutre del conglomerado
de información existente y de la necesidad de crear nuevos profesionistas
capacitados en responder de manera rápida y eficiente al mundo dinámico
que nos envuelve.
De esta forma, el rediseño del Tec de Monterrey se apoya en una plataforma
tecnológica computacional que permite:
- El acceso a fuentes de información actualizadas y a expertos de cualquier
parte del mundo.
- La interacción enriquecedora entre el profesor y los compañeros de
estudio. (página Rediseño Educativo, 2000)
Se basa en el concepto de groupware - grupos de trabajo - donde la plataforma
Lotus Notes, que permite manejar herramientas computacionales como el
correo electrónico, sistemas de conferencia, de administración de documentos
y de automatización de flujos de trabajo (Rodríguez, 1995), pone a disponibilidad
de los diversos usuarios un ambiente para conjugar herramientas y obtener
grandes beneficios.
Lotus Notes (Lotus Notes, 1994) incluye una base de datos abierta y distribuida,
un entorno gráfico intuitivo, que permite la comunicación de los usuarios
independientemente de la plataforma que utilicen o el lugar donde se encuentren.
Es decir, no importa si el usuario tiene un ambiente IBM/Compatible o
Macintosh, tendrá acceso a las herramientas disponibles en el curso.
Este modelo, cita Rodríguez (1995), incluye:
- Seguridad en el uso de la información mediante la definición de niveles
de acceso de cada usuario.
- Mecanismos flexibles para el almacenamiento de información estructurada.
- Distribución de información.
- Capacidad de operar en múltiples plataformas al mismo tiempo y sin
presentar diferencias en la interfaz con el usuario.
La plataforma Lotus Notes permite la utilización del programa Learning
Space, creado para tener una capacitación a distancia que hará posible
la interacción alumno-profesor y alumno-alumno, dando más oportunidades
de desarrollar discusiones e intercambio de opiniones.
Básicamente, el Learning Space (Learning Space, 1999) brinda el servicio
de educación para tomar clases en línea con un instructor, hablar con
compañeros, entregar tareas y resolver trabajos en equipo, aparte de evaluar
y recibir calificaciones y retroalimentaciones. Además, puede verse como
un ambiente colaborativo donde el alumno se conecta, puede dejar un mensaje
o participar en una discusión, así como entregar un trabajo, o bien, asistir
a una reunión en tiempo real para tomar la clase o realizar una junta
de equipo. El programa permite además monitorear y dar seguimiento al
desempeño da cada participante.
Es importante mencionar que la figura del profesor sigue siendo importante,
y aunque debemos empezar a considerar otras opciones de capacitación y
actualización, es también relevante considerar que las disponibles tienen
gran utilidad.
De esta forma, Learning Space permite convertir la computadora en un
salón de clases virtual y hace posible que los participantes de un curso
se reúnan en un ambiente colaborativo e interactúen entre sí y con otros
compañeros sin necesidad de desplazarse físicamente, aprovechando de esta
forma una serie de herramientas de aprendizaje como el video, el audio,
el envío de archivos, el uso de bases de datos y de Internet, así como
la capacidad de almacenar información, entre otras ventajas.
Actualmente, más del 50 por ciento de los cursos que ofrece el Tec de
Monterrey, se encuentran trabajando bajo este programa computacional,
dando como resultado el aprovechamiento de profesores en actividades adicionales
y experimentales, a la vez que fomenta en el alumno el autoaprendizaje
y la utilización de herramientas diversas para su mejor desarrollo. Cada
curso, tiene una lista de alumnos y un responsable, quienes según sus
niveles, pueden ver o modificar información. Además, personaliza el acceso,
dando información personal o grupal según sea requerido.
Entre las herramientas, a parte del correo electrónico y el uso de bases
de datos según el curso, están las bases de datos generales, la interactividad
con los 29 campus del Tec de Monterrey, la utilización de la biblioteca
digital, las videoconferencias, los grupos de discusión en tiempo real,
así como el intercambio de archivo electrónicos.
Para realizarlo plenamente, el Tec de Monterrey dispone de los recursos
humanos y tecnológicos necesarios para manejar y actualizar constantemente
las bases de datos a utilizar, así como de brindar asesorías a profesores
y alumnos que utilizan la plataforma. Además, el sistema ha permitido
tener información disponible prácticamente en forma inmediata, a la vez
que permite que el alumno disponga de tiempo para actividades extra-académicas
y fomente sus habilidades, actitudes y valores al utilizar tecnología
de vanguardia.
Conclusión
Podemos decir que el rediseño del Tec de Monterrey es uno de los claros
ejemplos donde una institución educativa se preocupa por el mejoramiento
continuo de sus procesos de enseñanza-aprendizaje.
Pero no se preocupa únicamente de mejorarlo en el plano teórico, sino
que lleva a cabo acciones dirigidas a una mejora concreta de dichos procesos.
Esto puede ser visto a través del mencionado rediseño educativo, donde
profesores y alumnos utilizan la tecnología de vanguardia para mejorarse
a sí mismos y utilizar de esta forma la información dinámica de nuestros
tiempos.
Esta información requiere, sin lugar a dudas, de una plataforma tecnológica
que esté globalizada y en constante revisión para ofrecer siempre el mejor
servicio posible. Lograr esto exige, como hemos visto, una serie de herramientas
que pueden dar una respuesta rápida y efectiva a los cambios dinámicos
y radicales que está sufriendo nuestra sociedad. Y es a través de la evolución
en la educación que las personas serán capacitadas para dar dichas respuestas.
Así, la utilización tecnológica se funde con los esfuerzos humanos para
generar estrategias efectivas, que permitan aprovechar la eliminación
de las barreras geopolíticas y tener disponibles esas bases de datos necesarias
para alimentar la información del mañana.
La tecnología no lo es todo, siendo el recurso humano algo indispensable.
Ambos, en colaboración conjunta, podrán continuar el desarrollo de las
herramientas tecnológicas necesarias para conquistar la globalización
con capacidades y conocimientos actuales, rediseñando de esta forma nuestro
papel en el crecimiento de nuestra comunidad.
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