Categoría de Personas
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Alfredo Achar Tussie
Don Alfredo Achar Tussie nació el 18 de marzo de 1941, en la ciudad de México, D. F.
Desde los 18 años de edad comenzó a trabajar en diversas empresas mexicanas. En 1988 fue nombrado Director General Corporativo y Presidente del Consejo de Administración de Comercial Mexicana de Pinturas, COMEX, cargo que ocupa hasta la fecha.
Don Alfredo Achar es una figura central en el ámbito de la responsabilidad social empresarial, tanto en México como en América Latina. A través de los años se ha convertido en un verdadero promotor del desarrollo social de México mediante la puesta en marcha de ambiciosos programas sociales en los que participan, conjuntamente, empresas nacionales e internacionales, los tres niveles del gobierno y la propia población a beneficiar.
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Estos programas se enfocan, principalmente, en tareas que impulsan la creación de pequeñas empresas, a través de la Fundación ProEmpleo Productivo, A. C.; la colocación en el trabajo y la capacitación para desarrollarlo, a través de la Fundación Activa, A. C.; la construcción de vivienda popular, a través del Fideicomiso Privado ProVivAh; y la vinculación de pequeñas empresas rurales con los centros de demanda urbanos, a través de Camproduce, A. C.
El señor Achar es consejero de diversas empresas comerciales, inmobiliarias, de asistencia social y de crédito, como la Asociación Mexicana de Instituciones de Asistencia Privada, la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural, Valorum, la Institución de Fondos de Inversión, el Banco Nacional de México y la Banca Mifel.
Por sus diversas actividades empresariales, filantrópicas y de promoción de la responsabilidad social don Alfredo ha recibido los siguientes reconocimientos.
- Medalla de Honor al Mérito Empresarial, de la Cámara Nacional de Comercio de la Ciudad de México. 1995.
- Premio Nacional al Altruismo, de la Junta de Asistencia Privada del Distrito Federal. 1997.
- Premio Maguen David. 1997.
- Premio Nacional a la Filantropía, de la Asociación Mexicana de Profesionales en Recaudación de Fondos. 2000.
- Reconocimiento por su apoyo a la educación, por parte de la Secretaría de Educación Pública. 2000.
- Premio Scopus Award, de la Universidad Hebrea de Jerusalén. 2001.
- Venera Carlos Hank González, en grado de Excelencia Empresarial y Presea Gran Cruz de Honor, otorgadas por el Colegio Nacional de Abogados, Foro de México. 2002.
- Reconocimiento de la Comisión Nacional de Fomento a la Vivienda por su destacada labor en favor de la vivienda popular. 2003.
- Reconocimiento a COMEX como empresa socialmente responsable, del Centro Mexicano para la Filantropía. 2004.
- Premio Gran Orden de la Reforma, otorgado por la Academia Nacional, A. C., a los mexicanos que han contribuido al engrandecimiento de la patria. 2004.
- Premio Good Partner/Responsabilidad para la Prosperidad, otorgado a COMEX por ser una empresa socialmente responsable. 2004.
- Premio Nacional de Vivienda, otorgado al proyecto ProVivAh, por su labor en Acapulco, por el Consejo Nacional de Fomento a la Vivienda. 2004.
- Premio Eugenio Garza Sada, en la categoría de Instituciones, a la Fundación ProEmpleo Productivo. 2004. • Premio Compartir, en su XVII edición, en la categoría de líder social. 2005.
- Nombramiento para el Salón del Empresario Mexicano, por Impulsa y el Grupo Editorial Expansión; y reconocimiento “Fuego de Vida”, otorgado por los mismos organismos. 2006.
- Premio de Arte, Ciencia y Cultura en México, del Instituto Cultural México-Israel. 2006.
Todos los anteriores reconocimientos dan fe de la calidad profesional y humana de don Alfredo Achar, un hombre comprometido con México, con una nueva visión social, sensible y receptivo a las necesidades de la sociedad, decidido a invertir tiempo, talento y recursos en las personas y a ser protagonista del cambio para mejorar la calidad de vida y construir un futuro de mayores oportunidades para todos.
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Categoría de Instituciones
Fundación Tarahumara José A. Llaguno, A. B. P.
De 1951 a 1992, José A. Llaguno, sacerdote jesuita, originario de Monterrey, vivió entre los tarahumaras. Durante esas cuatro décadas se dedicó a apoyar a los diversos grupos que trabajan para mejorar la calidad de vida de los habitantes de la Sierra Tarahumara; y asumió, como tarea personal, la defensa de los derechos de los indígenas y la conservación de su valiosa identidad.
A la muerte del Padre Llaguno se constituyó, en Monterrey, en noviembre de 1992, la Fundación Tarahumara José A. Llaguno, una asociación de beneficencia privada que gestiona y canaliza recursos económicos, tecnológicos y humanos para que las comunidades de esa sierra chihuahuense logren su propio desarrollo a través del mejoramiento de su nutrición, su educación y su salud.
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En el área de la nutrición, la Fundación Tarahumara se ocupa de la distribución mensual de leche en polvo para los niños menores de 5 años, así como de despensas para las mujeres gestantes y lactantes; del control del peso y la estatura de los pequeños; de la impartición de cursos de nutrición familiar; y de la asesoría y capacitación para la construcción de huertas familiares y compostas, el mejoramiento de cultivos y el aprovechamiento del agua.
Los principales proyectos educativos que la Fundación Tarahumara lleva a cabo son el programa de becas para estudiantes de educación media y superior, el modelo de Comunidades de Aprendizaje para la preparación de maestros y el apoyo al Colegio José A. Llaguno, ubicado en la ciudad de Chihuahua.
En el área de la salud, los esfuerzos de la Fundación Tarahumara se enfocan en el apoyo a la Clínica San Carlos, establecida en Norogachi; al Hospital de la Tarahumara; y a la Escuela de Enfermería, que opera en Sisoguichi.
Entre los logros de la Fundación Tarahumara en beneficio de los indígenas del estado de Chihuahua en el área de nutrición, están la distribución mensual de leche en polvo a 3,250 niños de 18 comunidades muy dispersas y aisladas; la construcción y asesoría en el funcionamiento de 215 huertos familiares y 8 proyectos comunitarios de aprovechamiento del agua para el cultivo; y la capacitación continua para la nutrición dada a través de 90 talleres para cerca de 1,600 participantes, incluidos los 200 promotores comunitarios que colaboran con la Fundación en estos programas.
En el área de educación, la Fundación otorga becas para que 166 jóvenes indígenas y mestizos estudien secundaria; 162, preparatoria; y 102, una licenciatura o diplomado. Asimismo, con el modelo de comunidades de aprendizaje aplicado a 15 escuelas primarias, una normal de maestros y al Colegio José A. Llaguno, se beneficia a 72 maestros y a 1,176 alumnos. Cabe destacar que en el Colegio José A. Llaguno se graduó, recientemente, la primera generación de 11 alumnos de preparatoria, quienes accederán a estudios de licenciatura.
La Fundación Tarahumara honra y recoge la más antigua tradición de apostolado social en México: el apoyo práctico en cuanto a nutrición, educación, salud, orientación agrícola y cobijo a los pobres entre los pobres.
El trabajo de la Fundación Tarahumara José A. Llaguno es una inspiración para que todos los mexicanos respetemos la identidad y la cultura de nuestros pueblos indígenas y les demos las herramientas necesarias para mejorar su calidad de vida.
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