Categoría de Personas
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José Guadalupe González Múzquiz
Don José Guadalupe González Múzquiz nació en la ciudad de Chihuahua, el 18 de agosto de 1920. En esa ciudad cursó la primaria, la secundaria y la preparatoria; luego realizó sus estudios profesionales en la Universidad Nacional Autónoma de México, institución que le expidió el título de Licenciado en Derecho en 1946.
Después de su graduación se desempeñó como abogado en diversos cargos de la administración pública, labores que combinaba con trabajos administrativos en Aserraderos González Ugarte, empresa de su familia.
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La actividad profesional que don José desempeñaba en Chihuahua se vio interrumpida en 1957, año en que pasó a vivir a la ciudad de México para atender la discapacidad de su hijo primogénito, José David, que había nacido afectado por la sordera.
En la capital de la República permaneció durante 16 años, en los que trabajó como representante y consejero delegado de las empresas derivadas de la Sociedad Juan González Ugarte e hijos, fundada en 1917, que dio origen al Grupo Duraplay, integrado por once empresas. Formó parte, asimismo, como fundador, presidente y consejero, de la Coparmex, la Concamín, la Unión Nacional de Productores de Triplay, la Unión Nacional de Tableros de Madera, la Unión Social de Empresarios Mexicanos y la Fundación Mexicana de Desarrollo Rural.
Al establecerse de nuevo en Chihuahua, en 1973, se incorporó a las empresas del Grupo Duraplay, de cuyo consejo directivo fue, sucesivamente miembro, Director General Interino, Vice-presidente y Presidente.
Su desarrollo como empresario en su estado natal fue clave para la organización y concentración de la industria forestal chihuahuense -a las que sus antepasados se habían dedicado-, así como para la estabilidad del sector maderero, gracias a que promovió el establecimiento de políticas de precios, de protección de los recursos naturales y de conservación de los bosques.
En Chihuahua, además de haber sido fundador, presidente y consejero de diversos organismos es consejero de Educación Superior del Norte, asociación civil que patrocina el Tecnológico de Monterrey, Campus Chihuahua, así como de las asociaciones que patrocinan dos escuelas que ofrecen estudios de primaria, secundaria y preparatoria.
La discapacidad de su primogénito y su interés en el servicio comunitario lo llevaron a fundar, en 1979, el Instituto José David, Asociación Civil, cuya misión inicial era rehabilitar a niños con incapacidad auditiva.
El Instituto comenzó a funcionar en un local de 40 metros cuadrados y con solamente una maestra, que atendía a 5 niños sordos. A ella se sumaron posteriormente 12 maestras a quienes don José González había dado beca de colegiatura y sostenimiento para que obtuvieran una licenciatura en el Instituto Mexicano de Audición y Lenguaje de la Ciudad de México, institución donde había sido atendido su hijo.
El Instituto José David atiende en la actualidad a 265 personas: niños con problemas de audición, lenguaje y aprendizaje; niños con autismo y trastornos del desarrollo; y adultos afásicos. Cuenta con instalaciones que llegan a los 4,000 metros cuadrados de construcción en las cuales se imparte, además, la licenciatura en Alteraciones de la Audición, Lenguaje y Aprendizaje y Autismo, que estudian 117 jóvenes y de la que han egresado ya 10 profesionistas. Este programa académico fue instituido por don José en 2003 y está incorporado a la Universidad Autónoma de Chihuahua.
Para llevar a cabo su obra, don José ha tenido la ayuda económica de empresarios, gobiernos y personas físicas. El Instituto cuenta, además, con la colaboración de un grupo de 80 voluntarios.
Don José se retiró del mundo de los negocios en 1994. Desde entonces, su actividad prioritaria es atender el Instituto José David en su calidad de Presidente del Consejo.
Por su labor empresarial y su responsabilidad social, don José Guadalupe González Múzquiz se hizo acreedor al Premio Eugenio Garza Sada 2008 en su categoría de Personas, honor que comparte con su esposa, Carolina Russek y sus diez hijos.
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Categoría de Instituciones
Fundación Esposos Rodríguez
La Fundación Esposos Rodríguez, cuya sede está en Hermosillo, Sonora, surgió en 1946 gracias al deseo del general Abelardo L. Rodríguez, presidente constitucional interino de México de 1932 a 1934, y de su esposa, doña Aída Sullivan, de dedicar una parte de sus recursos económicos a patrocinar la educación de niños y jóvenes sonorenses -destacados intelectualmente y pertenecientes a familias en desventaja económica- para ayudarlos a vencer los obstáculos a que se enfrentaban por la pobreza y la desigualdad social.
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Para concretar su intención, los esposos Rodríguez reunieron a un grupo de empresarios sonorenses dispuestos a constituir el patronato de la Fundación Esposos Rodríguez y le entregaron un millón de pesos para que lo administraran y para que, con los intereses que ese dinero generara, concedieran becas de colegiatura y mantenimiento. Desde aquella fecha, sonorenses comprometidos con las causas sociales se han dado a la tarea de administrar el patrimonio inicial y de hacerlo crecer con nuevas donaciones en efectivo y en bienes inmuebles.
El trabajo de los miembros del patronato de la Fundación Esposos Rodríguez ha hecho posible que:
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El patrimonio actual, -constituido primordialmente por bienes inmuebles, cuyos rendimientos se dedican a promover la educación-sea de 500 millones de pesos.
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A lo largo de los 62 años de su existencia, la Fundación Esposos Rodríguez haya beneficiado a más de 65,000 estudiantes.
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De 24 estudiantes becados por la Fundación en 1946 se haya llegado a becar a 5,393 en 2007.
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El monto total de 10.16 millones de pesos destinado a becas en 1997 se haya incrementado a 24.4 millones en 2007.
De los 5,393 niños y jóvenes que la Fundación Esposos Rodríguez becó en 2007, 28% eran estudiantes de primaria; 25%, de secundaria; 24%, de preparatoria; 5%, de grados terminales medios; y 18%, de licenciatura.
La actual misión de la Fundación Esposos Rodríguez es otorgar becas y créditos educativos a estudiantes sonorenses que los necesiten, a fin de promover la formación de líderes comprometidos que contribuyan a un acelerado desarrollo económico y social del Estado de Sonora.
Los objetivos de la Fundación Esposos Rodríguez son:
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Brindar apoyo económico a estudiantes necesitados, para que alcancen sus objetivos educativos.
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Llevar a cabo programas de trabajo social que, a través de proporcionar información y motivar a los estudiantes beneficiados y a sus familias, garanticen la debida utilización de los apoyos concedidos.
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Identificar los problemas que impiden a niños y jóvenes sonorenses llevar a cabo sus planes de educación y crear programas orientados a resolver dichos problemas.
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Crear una conciencia ética y de corresponsabilidad en los alumnos beneficiados.
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Pugnar porque el crecimiento del número de becados sea mayor al crecimiento de la población del estado de Sonora.
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Aumentar, cada vez que sea necesario, el número de computadoras y equipo periférico que ha puesto a disposición de los alumnos beneficiados para poder darles siempre un buen servicio.
Adicionalmente al otorgamiento de becas, la Fundación Esposos Rodríguez ofrece, en sus instalaciones, los siguientes servicios a sus becarios:
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Talleres de técnicas de estudio.
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Talleres de motivación para el estudio.
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Talleres de orientación vocacional.
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Talleres de sexualidad y valores.
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Orientación psicológica.
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Uso de computadoras, asesoría y cursos de computación.
Asimismo, ofrece talleres para los padres de los becados y entrega, gratuitamente, cada año, mochilas y útiles escolares a los becarios de primaria destacado.
La Fundación Esposos Rodríguez ha establecido convenios de cooperación con diversas instituciones educativas particulares -entre las que están el Tecnológico de Monterrey y la Universidad TecMilenio-, lo cual le ha permitido incrementar los apoyos que otorga.
Por su loable labor de facilitar la educación a miles de niños y jóvenes sonorenses talentosos cuyas familias carecen de los medios suficientes para dársela, la Fundación Esposos Rodríguez, cuyo Consejo Directivo preside el ingeniero Jorge Cons Figueroa, se ha hecho merecedora del Premio Eugenio Garza Sada 2008 en la categoría de Instituciones. |