Portal Informativo / Firmas / Dr. Macario Schettino Yañez




Centenario


mschetti@itesm.mx   

Gran forma de celebrar el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. México ha colocado un bono centenario. Un bono pagadero a cien años que los mercados financieros internacionales recibieron con agrado, a una tasa de interés de 5.25%, que si bien puede verse alta contra las tasas que se ofrecen hoy, de prácticamente cero, en un horizonte centenario es, sin duda, un logro inmenso de nuestro país.

Los asuntos financieros suelen ser recibidos con frialdad por el público en México. En parte porque parecen complicados, y pocos tienen el ánimo de meterse a entenderles; en parte porque no tenemos cultura financiera; y en parte porque estas dos razones previas han ido construyendo una animadversión por el sistema financiero en pleno.

Tal vez por ello nos es difícil reconocer la importancia de la estabilidad financiera, y para muchos esto resulta ser un tema de las élites, de las minorías de multimillonarios, y no de los mexicanos normales. Peor aún, se cree que la estabilidad financiera se logra a costa de las mayorías, de manera que en lugar de festejar cuando tenemos un evento como este bono centenario, hay quienes deploran lo que ocurre.

Esta creencia en que la estabilidad tiene un costo social se sustenta, en nuestro caso, en lo ocurrido a partir de 1982, cuando tuvimos que dedicar una década a corregir los excesos de los gobiernos previos a ese año. Y se apoya también en ideas parcialmente erróneas acerca de la crisis de 1995. Puesto que recuperar la estabilidad financiera implicó sufrimiento social, se argumenta que la estabilidad es la causa del sufrimiento. El error lógico es evidente: lo que causa el sufrimiento es precisamente lo mismo que obliga a recuperar la estabilidad, que no es otra cosa que los excesos previos.

Dicho de otra manera, si México no se hubiese endeudado de forma absurda entre 1965 y 1982, no se habría necesitado recuperar la estabilidad, y no habríamos tenido ningún costo social. Tanto el costo, como los esfuerzos financieros fueron resultado de la locura de Echeverría y López Portillo, que endeudaron a la nación con tal de aparentar un crecimiento económico que no existía. Y algo similar ocurrió con Carlos Salinas, que en la ambición de promover un crecimiento económico artificial, no quiso ver el crecimiento del endeudamiento privado, y cuando éste se complicó, prefirió intentar financiarlo con deuda pública de corto plazo. Al final, otra vez la crisis, el sufrimiento social y el esfuerzo por estabilizar.

Lo que es muy importante tener claro es que los costos sociales no son resultado de la estabilidad financiera, muy por el contrario. Un excelente ejemplo es lo que ha pasado en México en los últimos 10 años, o poco más: conforme la situación financiera del país fue mejorando, se hizo posible tener tasas de interés más accesibles, y al sumarle modificaciones jurídicas (aunque hayan sido incompletas), el crédito hipotecario se multiplicó. En estos 10 años hay tres veces más familias que han adquirido vivienda de las que lo habían logrado en los 30 años previos. Y fenómenos similares han ocurrido con automóviles, electrodomésticos y otros bienes duraderos.

La estabilidad financiera permite que la riqueza que las familias acumulan no desaparezca. Por el contrario, la inflación destruye ese patrimonio e impide incrementarlo. Precisamente por ello, la crisis de 1982 ha sido la más grave en toda nuestra historia, no tanto por la caída del PIB, sino porque en muy pocos meses la riqueza de los mexicanos se redujo en 85%, gracias a la inmensa devaluación del peso, y lo poco que quedaba se fue diluyendo vía inflación en los siguientes años.

Sin embargo, hay quienes sugieren que tener un poco de inflación no es tan mala idea, porque suponen que puede haber crecimiento económico a cambio. Esta creencia, sin embargo, no siempre es válida. No se trata de una receta que pueda aplicarse en cualquier caso: si quiere crecer un punto más, acepte a cambio 5% adicional de inflación. No funciona de esa manera.

Más importante aún: en una situación financiera internacional tan vulnerable como la actual, es extremadamente difícil que se logre algo a cambio de un “pequeño” deterioro financiero. Cuando todo el mundo, literalmente, tiene problemas de deuda, apostarle a gastar más de lo que se tiene es un intento claro de suicidio. Aunque cueste trabajo creerlo, es preferible cuidar la estabilidad, porque de ella depende nuestro patrimonio.



Acerca del Autor

fotografía

Profesor del Departamento de Estudios Humanísticos en el Campus Ciudad de México

Macario Schettino se dedica al análisis de la realidad, en particular la de México, desde una perspectiva multidisciplinaria: social, política y económica. Estudió la carrera de Ingeniero Químico y de Sistemas en el Tecnológico de Monterrey; la maestría en Economía en el CIDE, y el doctorado en Administración del programa ITESM-Universidad de Texas en Austin. Es candidato al doctorado en Historia por la Universidad Iberoamericana. Ha publicado artículos en revistas especializadas y de divulgación e impartido conferencias en diversas universidades de México y el extranjero, así como en congresos de organismos empresariales. Es colaborador editorial y financiero de El Universal. Colabora también como editorialista con Joaquín López Dóriga, en Televisa y en W Radio. Es autor de 15 libros entre los que destacan Para Reconstruir México; Paisajes del ‘nuevo régimen’ y Cien años de confusión. México en el siglo XX. Actualmente es profesor de la División de Humanidades y Ciencias Sociales en el Campus Ciudad de México.

Visite su blog "Economía 2.0" en: http://blogs.eluniversal.com.mx/economia20/

Anteriores


OPINIÓN Y ANÁLISIS es la sección del Portal Informativo del Sistema Nacional de Comunicación (SNC) del Tecnológico de Monterrey que difunde los juicios y exámenes sobre temas susceptibles de estudio intelectual o estimación y sobre obras o escritos, que realizan académicos y especialistas en diversas disciplinas del Tecnológico de Monterrey.

Las opiniones aquí vertidas no representan la postura oficial del Tecnológico de Monterrey, por lo que las mismas son responsabilidad de sus autores.

La recepción y difusión de las contribuciones está a cargo de la redacción del Portal Informativo (snc@servicios.itesm.mx).