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Reinvéntate o estás en vía de extinción

Un artículo de la BBC advertía sobre la rapidez con la cual se están extinguiendo actividades por la automatización y el avance tecnológico. 

Señalaba un estudio de la universidad de Oxford que en países como Estados Unidos ya amenaza a 47 por ciento de la fuerza laboral y este porcentaje superar 70 en naciones en vías de desarrollo, por tener tareas más mecánicas y susceptibles de ser reemplazadas.

El entorno cambia de forma drástica. 

La revolución tecnológica ha provocado un efecto en cadena, en donde la demanda de productos y servicios se transforma; las empresas dan giros para satisfacer a sus clientes y por tanto, requieren trabajadores con otras competencias muy diferentes a las de hace poco tiempo.

Revisemos algunos puntos para salir avante en esta perspectiva.

1.- Piensa en el valor agregado. Pregúntate qué aportas más allá del trabajo rutinario. ¿Por qué no prescindirían de ti? 

Preocúpate y ofrece algo que te distinga de los demás. Mucho mejor si generas rentabilidad.

2.- Busca la diferenciación. Ligado al punto anterior, es desmarcarte del resto de los competidores laborales, teniendo una capacidad complementaria. Incluso, no necesariamente debe ser específica, sino formas de hacer las tareas con actitud positiva.

3.- Prepárate siempre. La capacitación es permanente en este mundo de cambio continuo. Es el ingrediente esencial para construir valor agregado y diferenciación.

El aprendizaje está al alcance de todos a través de internet o de la experiencia de cómo otros lo llevan a cabo con éxito.

4.- Olvida la frustración. Hay un hecho contundente: lo que hoy sabes y es útil, mañana tal vez no sea valorado. El reto es reinventarte, aprendiendo y desaprendiendo.

Por el contrario, la recomendación es que aun cuando conozcas con profundidad una manera de hacer las cosas, encuentres otros caminos.

Un ejemplo claro son las actualizaciones de los programas de cómputo o las aplicaciones, oblígate a manejar las nuevas para que el salto de las siguientes versiones sean menos complicadas.

La extinción de actividades siempre ha existido; con el automóvil desaparecieron los herreros. La diferencia es que ahora la velocidad de transformación es exageradamente rápida, tanto, que ni las universidades tienen la capacidad de responder a ese requerimiento con eficiencia, tema del cual valdría la pena hablar más adelante.

Por eso es imprescindible que en lo individual nos pongamos las pilas para reconvertirnos cuantas veces sea necesario.


Esta colaboración fue publicada originalmente en EL FINANCIERO el día 9 de marzo de 2017.