EDUCACIÓN

José Emilio Amores: un químico promotor de la cultura

José Emilio Amores Cañals llegó al Tec de Monterrey en 1944 y se retiró en 1969. Fue uno de los primeros profesores de Química y de Álgebra y director de Preparatoria contratado por quien fuera el primer director general del Tec, León Ávalos. Su vida dio un giro hacia las humanidades al convertirse en el director de la Sociedad Artística Tecnológico (SAT) desde su fundación y durante 32 años.
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Dio clases en la antigua Casona del Tec de Monterrey, en 1947 fue Director de Preparatoria, y más tarde fundador de la Sociedad Artística Tecnológico (SAT), así José Emilio Amores hacía historia en la Institución.


Apr 11, 2013

SNC | TEC DE MONTERREY / AGENCIA INFORMATIVA *

"Mi vida, como la de todo mundo, está hecha de pequeñas casualidades, coincidencias, hechos". Así empieza contando su relación con el Tecnológico de Monterrey uno de sus primeros profesores de química, el ingeniero José Emilio Amores Cañals, quien llegó a esta ciudad un domingo de 1944. Luego relata la secuencia de casualidades que lo trajo a Monterrey.

Nacido en Tabasco y formado en la ciudad de México, el ingeniero Amores tiene hoy 94 años, pero su lucidez los oculta, sus ojos brillantes los desmienten y su curiosidad lo muestra tan ávido como en sus años de profesor.

Un domingo fue a buscar a uno de sus amigos, y encontró a su padre, don Max, leyendo el periódico. "Y me dijo: 'Mira, a propósito, aquí en avisos de ocasión dice que necesitan un profesor de química, por si te interesa'". Y cuando llegó su amigo, el joven ingeniero le dijo: "Vamos a ver", y caminaron 15 cuadras hasta llegar a la dirección donde conoció al primer director general del Tec de Monterrey, León Ávalos Vez.

Impresionado por sus referencias -pues Amores mencionó a Manuel Sandoval Vallarta y a Carlos Graef Fernández, dos de los fundadores de la física moderna en México-, el directivo no titubeó en contratarlo. Así que pronto, después de 22 horas de autobús, el viajero llegó a Monterrey, y Ávalos Vez lo esperaba en persona.

Lo llevó a su alojamiento, con instrucciones de que se pusiera en contacto con Carlos Duhne, que había llegado una semana antes. "Pónganse de acuerdo qué clases van a dar", dijó Ávaloz Vez.

Los profesores se distribuyeron la carga y luego pidieron y obtuvieron permiso para reclutar a un tercero, Pascual Larraza, y empezaron a trabajar en la vieja casona del Barrio Antiguo donde se ubicaba el Tecnológico de Monterrey.

La institución, dice el ingeniero Amores, "ha tenido una suerte grande que todos sus rectores han sido gentes muy capaces, todos han contribuido a un desarrollo grande". Y en seguida hace un recuento de los primeros directivos del Tec de Monterrey: León Ávalos Vez, a quien estimó mucho, y luego elregiomontano Roberto Guajardo Suárez.

También evoca sus tiempos de profesor: Ávalos Vez los trató con absoluta libertad, pues le dijo: "Si usted vino a dar Química, pues póngase a dar Química".

Un giro hacia las humanidades

A principios de 1947 Amores fue nombrado director de la Preparatoria, de modo que agregó el Álgebra a sus clases, pero le redujeron la carga académica de modo que sólo quedó con 21 horas semanales de clase.

En el verano de ese mismo año, Guajardo Suárez le pidió visitar al director de Bellas Artes, Carlos Chávez, para proponerle contratar artistas jóvenes para tocar en el Tecnológico de Monterrey. "Manuel Rodríguez Vizcarra me dijo: 'Yo voy contigo, porque es mi tío', o por lo menos le decía tío". No les fue bien.

El director los recibió de pie, y le dijo secamente: "Mira, yo nunca perderé mi tiempo en provincia, pero si algún día lo hiciere, no trataría con una institución particular; yo trataría con el gobierno". Y los dos visitantes salieron azorados rumbo al Zócalo. Luego Amores soltó una carcajada: "¡Qué bueno que es tu tío, si no, nos tira por la ventana!".

Felizmente, un profesor de Contabilidad llamado Reynaldo Abril le mostró un telegrama en el que la empresa Conciertos Daniel le ofrecía a la institución un recital de piano con Walter Hautzig. Amores le mostró la oferta a Guajardo Suárez y éste le dijo: "Tráetelo". "Pero no tenemos piano", fue la respuesta, y la contrarréplica: "Tú lo consigues".

Ahí ocurrió otra casualidad: el empresario era Ernesto de Quesada hijo, cuyo padre fundó Conciertos Daniel, y aunque no solía acompañar a los artistas de su repertorio, en esta ocasión lo hizo, y así nació una relación valiosa para el Tecnológico de Monterrey, que pudo traer a sus foros a grandes artistas.

Cuando Hautzig y De Quesada se fueron, Guajardo Suárez le mostró alborozado al ingeniero Amores el resultado de sus ideas: "Sí sale, ya calculé que podemos presentar 18 conciertos, vamos a hacer dos obras de teatro y cinco exposiciones: sí sale". Así nació la Sociedad Artística Tecnológico (SAT), ideada por el rector pero que finalmente fue administrada y guiada durante 32 años por el ingeniero Amores.



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*Con información de MILENIO
70 Años / Nota# 042
11.04.13