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Héctor Servín: un profesor dedicado, con tres mil pupilos en 30 años

"Hagamos que nuestra vida valga la pena, que sea rica, que sea trascendente... y después demos gracias a Dios por habernos dado la oportunidad para lograrlo".

El maestro del Campus Ciudad Juárez cumplió tres décadas al servicio de la Institución y a lo largo de todo ese tiempo, estima que ha visto pasar más de 3 mil alumnos por las aulas. El polifacético profesor -Licenciado en Filosofía, Licenciado en Biología, Maestro en Estudios Interdisciplinarios y Maestro en Terapia Familiar- desea que sus años de carrera hayan dejado en las generaciones a las que ha servido, una influencia positiva de vida.


SNC | TEC DE MONTERREY / AGENCIA INFORMATIVA*

El maestro Héctor Alejandro Servín Aragón cumplió tres décadas al servicio del Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad Juárez, y a lo largo de todo ese tiempo, estima que ha visto pasar más de 3 mil alumnos por sus aulas.

Se considera a sí mismo un hombre curioso que gusta de aprender cosas nuevas cada día y que durante su vida ha logrado todo lo que se ha propuesto, como estudiar dos carreras profesionales y dos maestrías.

"Yo soy Licenciado en Filosofía, también Licenciado en Biología y tengo una Maestría en Estudios Interdisciplinarios y otra Maestría en Terapia Familiar. Pueden juzgar ustedes que estas áreas son muy diversas o poco relacionadas entre sí, pero reflejan mucho de lo que soy yo: alguien con mucha curiosidad por conocer diferentes cosas de las personas y que me encanta aprender y me encanta sobre todo mi trabajo de maestro".

Con un mundo de experiencias en su haber, Servín Aragón, solamente lamenta una cosa que no pudo hacer en su juventud: estudiar en el Tecnológico de Monterrey. La razón es que cuando él era joven, el Tec todavía no llegaba a Ciudad Juárez, la tierra que lo vio nacer y donde dice le gustaría acabar sus días.

"Me fui a estudiar a Estados Unidos porque no había Tecnológico de Monterrey en Ciudad Juárez", recuerda. "Cuando se fundó el Tec de Monterrey, aquí fue como cuando se construye un faro a la orilla del mar, para guiar a los buques a puerto, fue como si construyeran un faro que llenó de luz a toda la comunidad", afirma.

Héctor Alejandro comenta que él y muchas personas están muy agradecidos con quienes instalaron el Tec de Monterrey en su ciudad natal, porque brindaron la oportunidad a miles de jóvenes de tener la mejor educación de México.

"Yo ingresé al Tec de Monterrey en agosto de 1983 como maestro de cátedra en el área de Ciencias donde siempre he trabajado, y ahora que el Tec, aquí en Juárez, está cumpliendo 30 años, pues nos sentimos muy contentos de estar aquí, con los 70 años del Sistema y con 30 de estar aquí en Ciudad Juárez", agrega.

"Cuando don Eugenio Garza Sada fundó el Tecnológico de Monterrey, tenía la intención y -la institución la mantiene- de transformar a México, de formar profesionistas que se incorporen a la sociedad y la transformen".

Servín Aragón recuerda que el Campus Ciudad Juárez fue fundado con ayuda de don Federico de la Vega y otras personalidades como el licenciado Jesús Ábrego, Pablo Cuarón Vejar y otros ciudadanos que se dieron cuenta de una grave carencia educativa.

"Ellos notaron que en nuestra ciudad faltaba una universidad privada, primero, pero una universidad privada de calidad. Por eso ellos buscaron proporcionar los recursos para edificar el Campus aquí en Ciudad Juárez; por eso es que estamos muy agradecidos a nuestros fundadores por esa iniciativa", dice.

A lo largo de las tres décadas de vida del Campus y de él como profesor, han pasado por sus aulas poco más de tres mil alumnos; estudiantes que seguramente "se han de quejar del profesor Servín toda su vida. Pero se van a acordar de mí, de lo que yo les enseñaba, y a la mejor se acuerdan de las cosas que les motivaba yo a hacer de su vida".

"Esos mas de tres mil alumnos -agrega- tendrán sus hijos, y con suerte algunos de ellos vendrán también a estudiar aquí, como ya tengo ahorita a mis nietos en las clases".

Parte de su alegría está fundada en esas nuevas generaciones que llegan cada semestre y le dicen que él fue catedrático de sus progenitores, lo cual le causa sorpresa, alegría y a la vez nostalgia por ver cómo han transcurrido los años y lo mucho que ha incidido para que México sea tal vez un lugar mejor.

"¿Te imaginas poder estar en un lugar donde tú permaneces y durante generaciones la gente se vio influenciada por ti de manera positiva? No hay nada que se compare", dice conmovido.

"Si yo vendiera tuercas, pues solo lo tuerqueros me conocerían y estaría muy contento de que las cosas unidas con mis tuercas no se cayeran. Pero con los jóvenes y con las personas uno trasciende por siempre, por siempre, por siempre. Cuando ya me haya ido, todavía se van a estar acordando de mí", desea.

"Lo que más importa es que los valores que uno enseñó trasciendan también en ellos; que sean gente honesta, trabajadora, proactiva, creativa, que de veras amen al país y vean la necesidad de crear empresas y acabar la pobreza que nos acosa desde hace muchas décadas, y no nada más vivir para uno mismo", finaliza.



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*Con información de MILENIO
70 Años / Nota# 165
07.10.13