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Adriana Castro: una guerrera de la vida

Ser parte de la familia Tec es ser parte de una familia de gente luchona, gente que no para, que siempre se exige a sí mismo y que siempre está dispuesta a dar más.

Para la egresada del Campus Monterrey, la vida no ha sido fácil, ha tenido obstáculos, pero eso le dio aún más fuerza para vivir y la motivó a trabajar para trascender en la vida de otras personas. Luego de vivir un doloroso acontecimiento, Adriana fundó la Asociación ALE que tiene el objetivo de intensificar la cultura de la donación de órganos y tejidos en México.


SNC | TEC DE MONTERREY / AGENCIA INFORMATIVA*

Originaria de Los Mochis, Sinaloa, Adriana Castro Careaga empezó sus estudios profesionales de Licenciado en Mercadotecnia en el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey y ahora, 17 años después de egresar, recordar su vida estudiantil -dice- le causa mariposas en el estómago.

"El Tec ha sido de verdad de mis mejores momentos en la vida; siempre estuve muy interesada en involucrarme en muchos aspectos, como Difusión Cultural; estuve en un equipo de softball y fui integrante de la sociedad de alumnos", cuenta.

"Al platicarles esto, me transporto a esa época de mi vida y sinceramente siento mariposas en el estómago, fue un tiempo lleno de experiencias inolvidables y amistades duraderas".

Al cursar el tercer semestre de sus estudios se convirtió en reina del Campus Sinaloa y durante el 50 aniversario del Tecnológico de Monterrey viajó al Campus Monterrey para representar a los sinaloenses.

"Tuve que ir a Monterrey a representar al Campus Sinaloa; fue ahí donde conocí a Luis, mi esposo, quien estudiaba en ese tiempo Ingeniería Industrial, él en ese entonces estaba muy involucrado en la Asociación de Estudiantes de Sonora en Monterrey. Al año siguiente me fui a vivir a Monterrey, nos hicimos novios y después de graduarnos nos casamos", recuerda.

Ser alumna del Tecnológico de Monterrey no sólo le dejó un título profesional, dice, sino que le ayudó a potencializar y encauzar sus habilidades para formarse como una mejor persona.

"El Tec me enseñó el valor del trabajo, me enseñó a trabajar bajo mucha presión, me enseñó a trabajar en equipo y a disfrutar lo que hago, por ello creo que ser del Tec es para siempre".

Además, ser parte de la familia Tec le dio la seguridad que necesitaba, pues ahí se dio cuenta de todo lo que ella podía hacer; aprendió que siempre hay obstáculos, pero ella es totalmente capaz de sobrepasarlos.

Un claro ejemplo, en su vida como estudiante, fue cuando pasó por un momento en el que no sabía si podría con la carga que implicaba estudiar Mercadotecnia, pero las palabras de su director de carrera, Salvador Treviño, la hicieron reflexionar y cambiar.

"Le comenté (a Salvador Treviño) que estaba muy agobiada porque estaba muy pesado el semestre y que en ese momento me encontraba dudando si esa era la carrera que debía estudiar. Su respuesta la tengo grabada en mi corazón: 'Adriana, esta carrera no es para losers, si quieres ser loser déjala, si quieres demostrarte que sí puedes, sigue adelante'", cuenta.

La vida es así, comenta, a veces todo parece que fluye a la perfección pero también hay momentos que resultan complicados: "Hoy entiendo que sus palabras han dejado un eco muy importante en mi vida".

Desafortunadamente Adriana y su esposo Luis sufrieron el fallecimiento de su hijo Alejandro, quien por complicaciones en una cirugía de anginas falleció por muerte cerebral.

Fue un momento por demás complicado, pero eso transformó su vida. Como ella lo dice, tuvo la fortuna de donar seis órganos de Alejandro, su hijo de tres años, lo que salvó la vida de otros seis niños.

"Ese sentimiento de satisfacción, dentro del enorme dolor, me motivó a querer seguir haciendo algo positivo. Junto con el apoyo incondicional de familia y de mi esposo Luis decidimos fundar la Asociación ALE". Actualmente, es la presidenta de la asociación, que tiene el objetivo de intensificar la cultura de la donación de órganos y tejidos en México.

La licenciada Castro confesó que siempre ha buscado regresarle al Tecnológico de Monterrey "alguito", dijo, de lo que la institución hizo por ella. Queda de más decir que el trabajo de esta emprendedora ha trascendido en la vida de muchísimos mexicanos, lo que la vuelve un ejemplo a seguir.

"Ser parte de la familia Tec es ser parte de una familia de gente luchona, gente que no para, que siempre se exige a sí mismo y que siempre está dispuesta a dar más".

Adriana Castro Careaga ha recibido numerosos reconocimientos por su labor social, obtuvo el Premio Visionaris 2007 al emprendedor social que otorga el Banco UBS; el Premio Junior League 2010; el Premio a la Innovación y Creatividad Social 2008-2009, otorgado por la Secretaría de Salud; Reconocimiento Compromiso con los Demás 2008; Premio al Mérito Filantrópico 2010, en Sinaloa; y el Premio Sinaloa al mérito de Participación Ciudadanía en 2013, entre otros .



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*Con información de MILENIO
70 Años / Nota# 173
15.10.13