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Rafael Rangel: su labor fue convertir en realidad un sueño

“Busquen algo que tenga trascendencia y a lo que quieran dedicar su vida. Lo importante es que busquen lo que sea importante para ustedes, deben apasionarse por lo que hacen y sentir que vale la pena dedicar su vida a eso”.

El ex rector del Tecnológico de Monterrey puso en marcha una nueva faceta para la Institución a la que llegó como estudiante. La Institución pasó de contar con 33 mil alumnos a poco más de 122 mil, y de tener menos de 20 campus a 32. Habiendo vivido y estudiado en el extranjero cuando recién se graduó, regresó a México porque quería hacer un cambio en el país, y convirtió sus sueños en realidad.


SNC | TEC DE MONTERREY / AGENCIA INFORMATIVA*

Para Rafael Rangel Sostmann visitar al Tecnológico de Monterrey no es nada fácil. Tantas historias que hacen eco en los pasillos del Campus Monterrey, tantos amigos, retos que logró vencer y otros que el tiempo no dejó concretar. Fueron casi 27 años los que Rafael Rangel Sostmann fungió como rector de la Institución y su presencia en el Campus Monterrey, donde vivió su rectorado, se da hoy en calidad de visitante, y desde un punto de vista de un nuevo capítulo.

Como muchos, Rangel fue el típico alumno que aunque estuviera bien preparado para sus exámenes, justo en la prueba se ponía nervioso y no obtenía el resultado que hubiese querido tener.

"Yo me acuerdo que cuando me iba mal en los exámenes me iba al Estadio, ahí solo me sentaba en el día... me sentía muy triste", confiesa.

Oriundo de Chihuahua, al momento de elegir la universidad en la que realizaría su carrera profesional tenía la opción de ir a la Ciudad de México o viajar al norte y cursarla en el Tecnológico de Monterrey; junto con su padre, se decidió por la ciudad regiomontana y realizó sus estudios profesionales de Ingeniero Mecánico Electricista (IME’65).

"Me envió por la cultura de la ciudad, por la región, por cómo son los regios: ahorradores, emprendedores… no me mandaron solamente a ser buen ingeniero, me mandaron a aprender una cultura", señala.

Siempre deseoso de aprender más, Rangel se mudó a Estados Unidos para estudiar una maestría y un doctorado, y al finalizar continuó en el país del norte laborando para una compañía de Minneapolis, Minnesota.

"Un día me entró la inquietud de regresar a México, me llamaron del Tecnológico de Monterrey y acepté el reto; me regresé a México con el ideal de querer hacer algo por mi país y por la educación, ésos son mis ideales todavía", cuenta

Al llegar a su país natal se encontró con un lugar desordenado, veía mucha gente pobre y mucha basura en las calles; lo primero que pensó es que algo estaba mal, alguien había cambiado a su México mientras él no estaba. Pensándolo bien -dice-, no hubo ningún cambió, ese era México.

"Regresar a tu país después de tantos años de estar fuera es muy difícil, es cuando lo ves realmente como es; cuando vives en él no te das cuenta de muchas cosas de lo que suceden porque uno se vuelve un ciego de sus alrededores", reflexiona.

Venía de un país de primer mundo y se encuentra con una realidad a la que se desacostumbró. La primera cosa que le dijeron en el Tecnológico de Monterrey fue que, por cuestiones administrativas, no tenía oficina y su sueldo aún no se había autorizado. Fue un periodo frustrante y no sabía qué debía hacer.

Durante un verano regresó a su antiguo trabajo en Estados Unidos, y aunque llegó a una ciudad más moderna, limpia y ordenada, sabía que ese no era el lugar donde debía estar.

"Me doy cuenta de que había algo aquí en México que me llamaba, me tardé un poco en identificar qué era, pero ahora lo llamo muy fácil: trascendencia. Era poder hacer cosas y sentir que contribuía con la sociedad, con la educación, yo quería hacer algo por mi país", señala.

Así, fue director del Campus Querétaro por 11 años. En esa ciudad crecieron sus hijos, con quienes ahora bromea diciéndoles que crecieron en un rancho, pues en aquella época no era la metrópoli que ahora es.

Como parte de la familia Tec, Rangel tiene muchísimas historias qué contar, pero sin duda, una que nunca podrá olvidar es en la que platica cómo recién graduado de doctorado llegó a Querétaro para "botear" y recaudar fondos para lo que sería el Campus Querétaro.

"La comunidad fue la que invirtió en esos campus, lo construimos con su apoyo, y eso a veces se nos olvida, que los campus realmente pertenecen a la comunidad, es algo que se nos tiende a olvidar y eso hay que respetarlo".

Regresó a Monterrey, y durante los primeros días de 1985 tomó la silla de Rectoría, de la que no se alejó hasta 2011: "Fue un trabajo muy satisfactorio, motivante, muy intenso, pero de realizaciones y de ver resultados, y sobre todo, ir cambiando un poquito la faceta del Tecnológico de Monterrey que me había tocado recibir".

El Tecnológico de Monterrey pasó de contar con 33 mil alumnos a poco más de 122 mil, y de tener menos de 20 campus a 32, aunque Rangel platica que en realidad muchos de ellos sólo existían de nombre.

El crecimiento que la institución tuvo durante su gestión como rector fue muy grande, y eso se debió a su trabajo y al apoyo de la comunidad quien invierte en la construcción de los campus.

"Fue una obra muy retadora porque ir a otras ciudades a que invirtieran en una institución que simplemente era un sueño, fue todo un reto para nosotros los que trabajábamos en esa época".

Muchos empresarios creyeron en la institución y le apostaron al sueño que aún hoy continúa en construcción.

Al ser rector, su oficina se encontraba en Rectoría en el Campus Monterrey, pero cualquier alumno del campus podrá comentar que a Rangel siempre se le vio caminando por todos los pasillos, sentado con alumnos en las bancas frente a Biblioteca o con su gorra de los Borregos Salvajes disfrutando de sus juegos desde la cancha.

Ya no trabaja en la institución, pero Rafael Rangel Sostmann la lleva en su corazón, y los colores azul y blanco nunca se borrarán de él, pues por siempre será parte fundamental de la historia del Tecnológico de Monterrey.

Rafael Rangel Sostmann estudió la carrera de Ingeniero Mecánico Electricista en el Tecnológico de Monterrey Campus Monterrey. Realizó una Maestría en Ingeniería Mecánica en la Universidad de Wisconsin, en la misma universidad cursó un Doctorado en Ingeniería. Por su destacada trayectoria seis universidades extranjeras le concedieron Doctorados honoris causa.

Durante su gestión apoyó la creación de 33 incubadoras de empresas, 14 parques tecnológicos, 23 sedes y oficinas internacionales de enlace en 15 países.
 
Así mismo impulsó la creación de 14 nuevos campus del Tec de Monterrey con infraestructura de primer mundo, la fundación de Universidad TecVirtual, Universidad Tecmilenio, EGADE Business School, EGAP, el Centro de Investigación y Transferencia en Salud, y los Institutos de Salud entre otros, y promovió la investigación apoyando en la creación de 135 cátedras de investigación.



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*Con información de MILENIO
70 Años / Nota# 223
19.11.13