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Iván Castorena: combina juventud con experiencia para formar líderes

"Yo veo que el Tec de Monterrey siempre está dinámico, avanzando, tratando de ir a la vanguardia y de convertirse en un referente".

Defensor apasionado de su carrera como Ingeniero Industrial y de Sistemas, el EXATEC ha tenido una destacada carrera dentro de la Institución, donde actualmente ocupa la Dirección General del Campus Morelia. Incluso con la juventud de algunos de sus alumnos, tiene la experiencia suficiente para saber aquilatar la enorme responsabilidad que implica formar a jóvenes para encarar los retos de un mundo siempre cambiante.


SNC | TEC DE MONTERREY / AGENCIA INFORMATIVA*

Estar en el Tec de Monterrey, dice Iván Castorena Calvillo, "definitivamente ha transformado mi vida positivamente, porque he aprendido muchas cosas, he conocido a mucha gente, y me he involucrado en proyectos que me llenan mucho. Y yo creo que algo bien padre que también he tenido siempre, que todavía tengo y que espero no perder jamás, es que me encanta lo que hago".

Antes de su cargo actual en el que lleva cuatro años, el Director General del Campus Morelia y nativo de Aguascalientes, llegó al campus de su tierra natal en 1999, en la segunda generación profesional, que casi se empató con la primera porque era un campus nuevo. Estudió Ingeniería Industrial, y encontró la experiencia fascinante.

"Desde el primer mes de clases empecé a entender que la dinámica del Tec de Monterrey era bien diferente a lo que yo había estado viviendo en otra universidad. Y me encantó estudiar en el Tec", recuerda.

Casi al final de su carrera, empezó a trabajar en el área de formación educativa, en el área de extensión, y dado el papel relevante de la armadora de Nissan en Aguascalientes, tuvo mucho trabajo en ese renglón.

Graduado en diciembre de 2003, empezó al año siguiente como coordinador de Programas Empresariales en el Campus Aguascalientes, y en 2005 lo cambiaron para hacer un trabajo parecido en San Luis Potosí, donde dirigió el área de programas abiertos.

Empezando 2006, el director del campus en ese entonces, el doctor Héctor Escamilla, lo invitó a dirigir la carrera de Ingeniería Industrial y de Sistemas, y por esas mismas fechas terminó su maestría. Al año siguiente lo invitaron a dirigir el campus Tecmilenio de San Luis Potosí, y ese mismo verano lo hicieron vicerrector de la Zona Norte.

Todos esos cambios, dice, significaron sacrificios y desprendimientos, pero sobre todo nuevas experiencias. En retrospectiva, considera que esos años de tantos cambios fueron muy positivos, porque la cosecha ha sido muy interesante.

"La verdad es que todo esto me ha cambiado de modo muy positivo. Yo me fui de Aguascalientes soltero, luego me casé y para cuando me vine a Morelia ya nacieron mis hijos", dice.

Su carrera le ha dado una madurez y claridad en cómo ve su responsabilidad. "Como que te cae el veinte de entender que, con tantos desafíos que tenemos como país, uno dice: 'Híjole, la situación está muy complicada como para ser yo parte del problema'. Entonces se trata de contribuir con lo que a uno le toca y un poquito más", afirma.

Como director del Campus Morelia, está consciente de que los padres de familia confían en el Tecnológico de Monterrey, esperan mucho de la institución, "y tenemos que salir adelante para formarlos. Y a veces no es tanto que ocurra lo que quieren los papás, porque a veces un papá te pide que no le exijas tanto al muchacho, y la verdad es que tiene que entender que estamos en un proceso formativo: le vamos a exigir porque a la vuelta del tiempo nos lo va a agradecer".

"Yo trato de cuidar mucho que los chavos no pierdan esa línea de entender que yo puedo ser muy buena onda con ellos, en el sentido de que los entiendo, de que estoy chavo también como ellos, pero que si algo hacen que no deberían hacer, que también sepan que yo voy a estar ahí para decirles: 'Oye mi chavo, qué onda, alinéate'. Ellos entienden que se pueden acercar conmigo pero que yo también represento a una Institución que tiene sus políticas, sus reglamentos, que es formativa", señala.

En sus reuniones con profesores o con padres, Iván siempre les dice: "Nosotros tenemos un gran privilegio, porque estamos trabajando con seres humanos, con personas en formación. Es también una gran responsabilidad, porque las acciones o las cosas que hagamos con ellos van a repercutir en sus vidas, y eso a la vuelta del tiempo tiene una repercusión en alguien más y en la sociedad".

La educación, dice Castorena Calvillo, no es ajustar máquinas para producir piezas perfectas e iguales. En la educación hay muchísimas variables: cada muchacho es un mundo y cada profesor tiene una historia, y en sus interacciones se dan muchas cosas.

"Tenemos que tener claridad en la responsabilidad que eso implica y de comprometernos día con día más con nuestra chamba, porque si estamos bien comprometidos con nuestro trabajo, le va a ir bien a los muchachos, le va a ir bien a la sociedad y nos va a ir bien a todos", dice.

El directivo destaca que eso es pieza clave: "Creo que es algo bien bonito y un privilegio muy importante que tenemos la gente que nos dedicamos a la academia, a las universidades, porque cumplimos una responsabilidad social como personas, pero trascendemos, y eso es muy padre".

Iván Castorena Calvillo terminó la carrera de Ingeniería Industrial y de Sistemas en el Tecnológico de Monterrey Campus Aguascalientes en el 2003. Realizó una Maestría en Ingeniería, con especialidad en Sistemas de Calidad y Productividad en la Universidad Virtual en 2006.



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*Con información de MILENIO
70 Años / Nota# 239
2.12.13