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Una charla entre amigos de la ciencia

(De izq. a der.) Los doctores Salvador Leetoy López, Sergio Serna, Julio César Gutiérrez, Marco Antonio Rito Palomares y César Vargas durante el "Café con profesores inspiradores".

Al cobijo de humeantes tazas de café, los profesores investigadores del Tecnológico de Monterrey: Sergio Serna, Julio César Gutiérrez, Marco Antonio Rito Palomares y Cesar Vargas, compartieron en confianza lo que los llevó a vivir la ciencia, los obstáculos y logros en torno a su trabajo y el camino que han trazado junto a la Institución para hacer de la investigación, una herramienta para transformar vidas.


TEC DE MONTERREY | AGENCIA INFORMATIVA / DEYANIRA MEZA

La investigación no es fría, al contrario… es tan cálida como una taza de café y ese fue el sentir que dejó "Café con profesores inspiradores", una charla en la que los doctores Sergio Serna, Julio César Gutiérrez, Marco Antonio Rito Palomares y César Vargas compartieron sus experiencias en la tarea de generar conocimiento.

La conversación que se dio en el marco de las actividades del 46 Congreso de Investigación y Desarrollo del Tecnológico de Monterrey, fue abierta por el Dr. Arturo Molina, Vicerrector de Investigación, Posgrado y Educación Continua, quien señaló como motivo de la misma el tener una cercanía con el trabajo diario de investigadores que dijo, representan muy bien los valores de la Institución y que demuestran día con día cómo la ciencia y la investigación son fundamentales para el desarrollo de nuestro país y de cientos de jóvenes que con su formación contribuirán a ello.

Ejemplo de ello son estos cuatro profesores investigadores, tres de ellos ganadores del Premio INSIGNIA al Profesor Investigador por su Trayectoria en el Tecnológico de Monterrey del Premio a la Investigación Rómulo Garza y otro ganador del Reconocimiento al Profesor Inspirador en la categoría de Posgrados.

La dinámica se centró en responder a tres cuestionamientos que les planteó su colega, Salvador Leetoy López, profesor adscrito a la Escuela de Educación, Humanidades y Ciencias Sociales.

¿En qué momento se dieron cuenta que querían seguir la carrera de investigador?

Los cuatro coincidieron en que la semilla de la investigación ya estaba alojada en ellos desde pequeños, algunos se dieron cuenta de inmediato y otros más tarde, gracias a su evolución académica, a sus colegas y a las diferentes instituciones en las que se fueron formando.

Sergio Serna, Premio Insignia 2013, tuvo a la ciencia en casa y para él, fue un proceso natural que luego abrazó como carrera. "El mundo científico es el más dinámico que conozco; nunca sabes lo vas a estar haciendo al día siguiente y eso te lleva a explorar muchos campos. Soy Agrónomo de profesión, pero las universidades y las empresas en las que estuve, los colegas con los que he trabajado, y conocer sus experiencias y campos de especialización, me llevaron a seguir esta carrera", afirmó.

Para Marco Rito, Premio Insignia 2015 la experiencia fue similar. Agregó que hay elementos que detonaron este gusto por la ciencia. En su caso fueron los libros, profesores que le llevaron a cuestionar lo que había y hasta donde quería llegar: "Me preguntaban: ¿cuánto vas a estudiar? Y yo les respondía: todo lo que se pueda para encontrar las respuestas… a veces uno se da cuenta de que no las hay, pero lo apasionante es seguir buscando".

César Vargas, Profesor Inspirador 2015, también tuvo una familia que vivía la ciencia. "Me acerqué a la física porque me interesaba la ingeniería. Y en el paso por uno de mis primeros trabajos, la automatización de plantas de control, un desacuerdo con el proceso me llevó a dedicarme a las telecomunicaciones. Me incorporé al Tec en 1996 y desde entonces me he dedicado a la producción científica, y me gusta romper mis propios récords en producción de publicaciones".

Mientras que para Julio César Gutiérrez, Profesor Insignia 2014, el camino para encontrar la vocación de la ciencia como forma de vida no fue suave. "Yo sabía que quería ser investigador desde los 5 o 6 años; y un evento que me lo corroboró fue cuando a esa edad entendí cómo funcionaba un despertador… Sin embargo, pasé por varios ámbitos: quise ser Ingeniero Civil, luego Físico, estudié una maestría porque no tenía claro lo que quería hacer y mientras tanto podía tener tiempo para descubrirlo. Trabajé en una empresa de la que salí cuando me di cuenta de que me quería dedicar a la investigación y el Tec me ha permitido dedicarme a lo que me quería y hoy soy muy afortunado de hacer lo que me gusta".

¿Cuál ha sido su obstáculo y el logro más relevante en su carrera como investigadores?

Como hombres de ciencia, los obstáculos no significan más que retos a vencer y en ello el acuerdo y anécdotas fueron unánimes. También el que sus más grandes logros tienen que ver con apoyar a sus alumnos desde que inician y verlos convertidos en sus colegas una vez que se gradúan, y juntos, resolver algunos de los problemas del mundo y contribuir a dar bienestar.

César Vargas señaló que el que sus estudiantes encuentren las respuestas a lo que buscan, es muy satisfactorio; al igual que Marco Rito quien señaló que el ver a sus estudiantes llegar y luego salir con el mismo entusiasmo, verlos graduarse, es muy satisfactorio. En cuanto a obstáculos, para el Dr. Vargas, una tarea no tan grata es el cumplir con los indicadores mientras que el temor para el Dr. Rito se centra en no volverse obsoleto.

Sergio Serna ha tenido como uno de sus mayores logros el contribuir a hacer de la investigación una prioridad del Tec. "Al estudiar en otros países y estar acostumbrado a no solo pensar sino hacer investigación, me enfrentó a trabajar para lograr aquí, las mismas condiciones que tenía para equipar el laboratorio. Fue difícil pero es muy satisfactorio haberlo logrado. Ahora lo que busco es crecer la formación de más investigadores como los que hoy están adscritos a mi grupo de investigación; y dejar 4 o 5 líneas que vayan trabajando y así, dejar un legado", afirmó.

Julio César Gutiérrez también destacó la cercanía con los estudiantes que luego se vuelven colegas: "No he tenido obstáculos, no del tipo que no haya podido resolver tarde o temprano… así lo veo. En cuanto a satisfacciones, es conocer a gente interesada en lo que hago, y enganchar a cada vez más personas que amen la investigación y contribuir a que ese trabajo en conjunto, vaya formando nuevas generaciones de científicos".

¿Cómo ha contribuido el Tec de Monterrey a la investigación y desde aquí, cuál ha sido su contribución a la sociedad?

Definitivamente el establecimiento de las cátedras de investigación y ahora, de los grupos de investigación, fue el factor definido como el detonador de la investigación en la institución y las contribuciones que con ello se han hecho a la comunidad. Esto, en opinión de los investigadores, es lo que ha llevado a lo que hoy conocemos como la Investigación que transforma vidas.

Sergio Serna señaló que su contribución va en el sentido de aportar a una mejor salud alimentaria de las personas. Siendo los cereales casi el 60% de la alimentación en México, el crear investigación en torno a eso y desarrollar tecnologías y procesos que los mejoren, es el punto de motivación para contribuir a mejorar las condiciones sociales.

Julio César Gutiérrez, destacó que si bien su área es muy técnica, la experiencia que vivió para llegar a encontrar su vocación, la ha trasladado a sus estudiantes, buscando exponerlos a tomar, y entre más rápido mejor, las decisiones que les permitan encontrar su vocación.

Para Marco Rito, la visión de la institución de construir el Centro de Biotecnología FEMSA fue un gran acierto que ha permitido a muchos investigadores, trabajar en las mismas condiciones que lo hacen en las mejores universidades del mundo, y desde aquí, trabajar en proyectos que realmente transformen la vida de las personas, como su actual investigación en torno a la detección de diabetes a partir de una muestra de saliva.

César Vargas, señaló que una de las más grandes contribuciones personales gracias a la institución, ha sido el lograr que las personas utilicen de manera transparente la tecnología, desde un televisor hasta una computadora y que esto sea cada vez mejor y permita la ejecución de cientos de funcionalidades.

Salvador Leetoy López dio cierre a la sesión concluyendo que la generosidad de compartir el conocimiento y construir cuadros de colaboración, es algo que solo puede lograrse a través de la solidaridad del grupo científico. "En la construcción del conocimiento no hay espacios para la soberbia, y a esto contribuyen estos grandes investigadores, y el Tecnológico de Monterrey", finalizó.



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DEYANIRA MEZA
21.01.2016