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La historia del origen del universo, por un físico EXATEC

Herrera Corral estudió Ingeniería Física y realizó su doctorado en la Universidad de Dortmund, Alemania.


El doctor y EXATEC Gerardo Herrera Corral es uno de los físicos mexicanos con más prestigio internacional. Desde hace más de 20 años colabora en el Gran Colisionador de Hadrones y es autor del único libro español sobre la historia del Universo.
 
Tec Review | Thelma Gómez Durán 
 

Quería ser matemático. Hoy es doctor en Física, pero cuando se habla con él parece que es biólogo o neurocientífico, historiador o filósofo.
 
Gerardo Herrera Corral nació en 1963, en Delicias, Chihuahua. Estudió Ingeniería Física en el Tecnológico de Monterrey; realizó su doctorado en la Universidad de Dortmund, Alemania, y su especialización se centró en la física de las partículas elementales. Además de ser investigador del Departamento de Física del Cinvestav, encabeza al grupo de mexicanos que, desde hace más de dos décadas, colabora con la Organización Europea de Investigación Nuclear (CERN), en uno de los proyectos más ambiciosos de estos tiempos: el Gran Colisionador de Hadrones. 
 
El 4 de julio de 2012, este acelerador de partículas permitió tener una pieza más para entender qué pasó después del Big Bang. Ese día se anunció el hallazgo del bosón de Higgs, partícula elemental cuya existencia ya había sido propuesta en la teoría, pero que no se había observado. Higgs está en el origen de todo y ayuda a entender cómo se forma la materia. 
 
Gerardo Herrera no oculta su emoción cuando lo recuerda. Fue un momento, expone, en el que se mostró que los grandes hallazgos no son obra de un individuo, sino de un equipo. 
 
El interés de Herrera está puesto, también, en divulgar el conocimiento. Ha elaborado guiones televisivos y ha escrito cuatro libros. El más reciente es Universo. La historia más grande jamás contada (Taurus, 2016), que sintetiza los pasos científicos que nos permiten saber qué pasó en el origen y cómo surgieron las estrellas, los planetas y la vida. 
 
Este investigador no se ha quedado encerrado en la esfera de su especialización para encontrar herramientas que le permitan explicar el origen y la evolución del Universo. La Física, confi esa, no es sufi ciente para poder entender uno de los hechos más sorprendentes en la historia del Universo: “la aparición de la conciencia”. Para eso, resalta, se necesita de otras ciencias e, incluso, de la Filosofía. 
 
Comprender la ciencia
 
 ¿Por qué un físico se interesa en tratar de entender qué es la conciencia?
En el libro he dividido la historia del Universo en etapas, porque en cada una de ellas ocurrió algo signifi cativo. En una, se formaron las estrellas; en otra, se generó la vida, pero en la etapa más reciente apareció la conciencia. El Universo generó pensamientos, imaginación. De alguna manera, se las arregló para verse a sí mismo; en cierta manera la conciencia es eso: reflexión. Estudiar la conciencia es una inquietud de muchos colegas: filósofos, neurólogos, físicos... entender el origen y funcionamiento de la conciencia es un reto enorme para la ciencia de nuestros días.
 
¿Qué otros misterios aún no ha podido responder la ciencia, la Física, por ejemplo? 
El más vergonzoso para los físicos es no saber qué es la materia oscura; decir que 96 % de lo que nos rodea es algo de lo que no sabemos nada.  
 
¿Cuáles son los experimentos en los que ahora trabajan en el CERN? 
El centro se planteó preguntas fundamentales. Una ya fue contestada con el bosón de Higgs. Otra, cómo era el Universo cuando tenía un microsegundo de edad. El experimento ALICE ya está trabajando en ello. También se podría develar la existencia de una quinta dimensión. O ¿por qué el Universo está hecho de materia y no de antimateria? Otra pregunta es sobre la materia oscura: de qué está form ado el 96 % del Universo. Una posibilidad de respuesta es que sean partículas supersimétricas que nos falta incluir en el inventario de partículas. El CERN seguro va a seguir dando cosas nuevas…
 
Curiosidad innata 
 
Estándares científicos
Critica los anuncios “espectaculares”, como el del  observatorio LIGO, que informó haber detectado ondas gravitacionales, sin sustento.
 
Evidencia, ante todo
No hay evidencia de los agujeros negros, expone. “Todo mundo habla de ellos como si fueran reales. Son objetos fantásticos; no tenemos pruebas de su existencia”.
 
Del Universo al cuerpo
Encabeza un proyecto que usa tecnología creada originalmente para el CERN: con ella se desarrollan mejores técnicas para la detección del cáncer de mama.
 
Colectividad científica
La ciencia es una empresa colectiva, dice. Un ejemplo: el Gran Colisionador de Hadrones, que describe como una Torre de Babel, pues participan físicos de más de 30 países.
 
El siguiente libro

Una serie de historias que muestran cómo la gente se engaña con el concepto de la probabilidad y la estadística es su siguiente empresa como divulgador.