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Falta de patentes se debe al desconocimiento de los procesos de transferencia tecnológica

Entre otros temas se sintetizó el nacimiento de una oficina de patentes y de cómo ésta logra convertirse en una Oficina de Transferencia de Tecnología (OTT).

El Tecnológico de Monterrey, a través de su Oficina de Transferencia de Tecnología (OTT), el Instituto Mexicano de Propiedad Industrial (IMPI) y otros centros de investigación, señalaron que es prioritario que exista en las universidades, en las empresas y en los centros de investigación una oficina especializada en la transferencia de tecnología.


AGENCIA INFORMATIVA / MICHAEL RAMIREZ


¿Qué pasa con los descubrimientos y los conocimientos que se generan en las universidades? Con esta pregunta abrió el Seminario Internacional: Oficinas de Transferencia de Tecnología, Ventana Principal a la Comunidad de Negocios y Factor Clave en el Desarrollo Económico, organizado por el Instituto Mexicano de Propiedad Industrial (IMPI), el Tecnológico de Monterrey y otras instituciones educativas y centros de investigación.


“México es la decimocuarta economía a nivel mundial, un lugar elogiable, pues significa que los mexicanos sabemos hacer buenos negocios; en exportaciones, somos uno de los primeros tres países a nivel mundial”, afirmó el doctor Leonardo Ríos Guerrero, Director de Desarrollo de Tecnología y Negocios de Innovación, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT).


En contraste, agregó el funcionario, en materia de competitividad ocupamos el lugar número 50, y en innovación somos el número 80. “Es por ello que estas diferencias abismales nos llevan a cuestionar: ¿cómo es posible que tengamos buenos lugares en economía y exportación pero, al mismo tiempo, ocupemos los últimos sitios en innovación?”


Para el representante de CONACYT la labor radica en la cultura de patentar productos y tecnologías para, posteriormente, comercializarlas. “México realiza en promedio 700 solicitudes de patentes al año, de las cuales, más del 80 por ciento son hechas por las empresas. Pero, ¿qué pasa con la universidades?”.


Explicó que, en gran medida, la falta de patentes se debe a que generalmente los científicos no saben hacer estudios de mercado o procesos de transferencia tecnológica. Para ello, indicó, es menester que exista en las universidades, en las empresas y en los centros de investigación una oficina especializada en la transferencia de tecnología.


Caso de éxito


En el encuentro, la ingeniera Silvia Patricia Mora, Directora de Investigación y Desarrollo Tecnológico del Tecnológico de Monterrey, sintetizó el nacimiento de una oficina de patentes y de cómo ésta logra convertirse en una Oficina de Transferencia de Tecnología (OTT).


“Llegar a ser una OTT es un proceso que puede llevar hasta cinco años, pues implica desde crear un portafolio de patentes para licenciar, tener spin-offs (empresas que se crean en el seno y bajo la incubación de una institución), hasta apoyar el seguimiento a las políticas de propiedad intelectual, los trámites de marca, los estudios de mercado, la evaluación de los activos intangibles, los planes de negocios de las mismas tecnologías y los acuerdos legales”, comentó.


Para la ingeniera Mora, el adquirir experiencia de todos estos procesos, de los cuales, hasta hace poco tiempo, no se tenía mucho conocimiento en México, es un proceso que lleva tiempo.


La directora finalizó su exposición abriendo un debate entre los asistentes al lanzar una interrogante: ¿Para que exista y se implemente una OTT dentro de una institución o centro de investigación, debe haber una masa crítica -de cientos o miles- de doctores e investigadores? La respuesta fue unánime: no necesariamente.


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MICHAEL RAMIREZ
23.10.09